Opinión

Una cosa es errar y otra ser irresponsable

Pallas le quiso dar la pelota a Marcos Cáceres, Adam Bareiro, delantero de Nacional, pilló la jugada, se llevó la pelota y marcó el gol. El centro llegaba desde la derecha, Julio González, defensor de General Díaz fue a cubrir su arco, pero al llegar la pelota en vez de rechazar, Julio la metió en su propia portería.
13/02/18 - 18:03
  • César Llamas (centro), festeja su gol, el del empate del "3" ante Cerro tras un error de Antony Silva.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

El córner llegaba como otro cualquiera, pero Antony Silva calculó mal, quedó corto y Llamas, con el arco en blanco, marcó el empate del 3 de Febrero ante Cerro. Errores, amigo lector. De los que pueden pasar y pasan, aquí, en la Champions League o en un Mundial.

Nacional le estaba ganando a Cerro Porteño 2 a 0 y con tranquilidad en el desarrollo del partido hasta que en un tiro de esquina el defensor Dávalos lo toma a Alfio Oviedo, lo ataja, no lo suelta y termina arrojándolo al pasto. Penal, Churín lo marcó y a partir de allí se le complicó el partido a Nacional que, para suerte de Dávalos, terminó ganando.

Imperiale, defensor de Guaraní, ya estaba amonestado (mal amonestado, dicho sea de paso, pero lo estaba), fue al área de enfrente a buscar el cabezazo y terminó metiendo un planchazo a Bareiro. Segunda amarilla y roja (pudo haber sido roja directa). Su compañero Videla ya estaba amonestado (bien amonestado), fue a meterle una patada o rodillazo a Cardozo. Segunda amarilla y roja. Guaraní perdió.

Jacquet, defensor de Nacional, cometió un innecesario penal contra Independiente y luego ya en el segundo tiempo, primero le metió la mano en el rostro al argentino-paraguayo Ruiz Díaz, luego lo pateó y finalmente lo puteó. Roja directa. Nacional perdió.

Bernardo Medina, el gran retardador de juego, por primera vez en su vida se apuró (claro, estaba perdiendo), colocó mal una y otra vez la pelota y ante la insistencia del árbitro para hacer el saque de manera correcta no tuvo mejor idea que “aplaudirle”, pero con el pequeño detalle de poner una mano dada vuelta en el típico gesto de soborno o algo similar. Fue segunda amarilla (pudo haber sido roja directa), recordando que la primera había sido cuando incidentó la ejecución de un tiro penal a favor de Capiatá. Como su equipo ya había hecho todos los cambios, un compañero, Cabrera, debió ocupar el arco y recibió dos goles más. Capiatá perdió.

“Cheché” Sanabria, del Santaní, casi termina partiendo en dos el tobillo de “Tommy” Rojas, de Sol. Recién iban 10 minutos de juego, pero el planchazo de Sanabria mereció la roja directa. Santaní perdió.

Irresponsabilidades, amigo lector. Que también, justo es decirlo, pueden pasar aquí en la Champions League o en un Mundial. Recordemos por ejemplo el cabezazo de Zidane a Materazzi, la patada de Terry (Chelsea) a Alexis Sánchez cuando este todavía estaba en el Barcelona o el penal de Piqué a “Tacuara” o las manos al estilo “mate” de vóley de Thiago Silva, una jugando en el PSG y la otra en la selección brasileña contra Paraguay.

Tal vez una de las mayores irresponsabilidades que recordemos fue la de los jugadores Vera y Toranzo, del General Díaz, que en un partido de la Sudamericana, ante Cobresal, no tuvieron mejor idea que pelearse entre ellos motivando la correcta doble expulsión y poniendo en riesgo la suerte de su equipo que, por suerte, consiguió sacar el resultado que necesitaban.

Queríamos marcar con estas situaciones lo importante que es –y cada vez más- el dominio de la parte anímica en un futbolista y resaltar lo perjudicial que pueden ser estas irresponsabilidades para el equipo que defienden.

Entre los irresponsables existen también diferencias porque hay jugadores que pueden cometer alguna macana, pero no es lo que los caracteriza, mientras que hay otros que son reincidentes y pasan a formar parte de aquellos jugadores que solemos decir que ya entran, como mínimo, amonestados e incluso con una tarjeta anaranjada porque no miden su conducta ya sea entrando de manera mal intencionada o reclamando insistentemente la actuación del árbitro de turno.

En el caso de los errores los técnicos, más que criticar a sus jugadores, deben trabajar en levantarlos anímicamente, mientras que en el caso de los irresponsables creemos que lo ideal sería que, ya sean los técnicos o los dirigentes, tomaran cartas en el asunto haciéndole notar al protagonista, de manera categórica, que lo que hizo causó o pudo haber causado un enorme perjuicio al equipo.

Todos somos humanos y en nuestros respectivos ámbitos podemos equivocarnos, pero es bueno saber la diferencia porque una cosa es errar y otra es ser irresponsable.

 

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