Opinión

Tecnología, sí; pero, con el VAR, dejemos de joroVAR

Aplazado, amigo lector, y ya no depende de lo que pase en adelante. Ese engendro inventado vaya a saberse por quién y que le fue vendido a la FIFA como el fin de la polémica en el fútbol, ya tiene nota de aplazo porque ha tenido influencia en por lo menos dos resultados y medio.
18/06/18 - 16:04
  • Gol de Suiza ante Brasil, luego de una infracción no advertida por el árbitro ni por el VAR. Foto: FIFA.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

Obviamente, estamos hablando del VAR (Video Assistant Referee, por sus siglas en inglés), la novedad que la FIFA presentó por primera vez en un Mundial, pese a que de ninguna manera los experimentos previos en ligas y torneos le habían dado un visto bueno unánime.

Lejos de ello, la mismísima UEFA, la asociación continental más fuerte e importante dejó en claro que no utilizaría dicho invento y prefirió quedarse con los jueces que están ubicados al costado, a unos metros del arco, sobre la línea final.

Por empezar, si lo que se introduce como tan importante novedad, debería acabar con las discusiones tan habituales en el fútbol con respecto a las decisiones arbitrales; vale decir, este engendro debería aclarar y no oscurecer porque, al fin y al cabo, para polemizar basta con lo que cobran los jueces y asistentes habituales.

Después, salieron con que “sí, los errores posiblemente seguirán existiendo, pero, al menos, se eliminarán las fallas groseras y las sanciones escandalosas”. Mentira y vamos a lo concreto:

1) España – Portugal. Pelota que llega por arriba, salta a cabecear el portugués Pepe quien llega a la pelota anticipándose a Diego Costa, pero recibe de este un golpe con el brazo que lo tumba. La jugada sigue, Costa, quien ni siquiera fue a pelear la pelota, sino a embestir a Pepe, se queda con el balón y a partir de allí dibuja una jugada magnífica que termina en gol.

2) Brasil – Suiza. Córner para Suiza, la pelota va llegando al área brasileña y cuando el central Miranda se disponía a saltar para rechazar recibe un empujón, con las dos manos, del delantero suizo Zuber, quien acto seguido, ya sin marcación definió de cabeza.

3) Argentina – Islandia. Pavón desborda por la izquierda y un defensor islandés lo toca, claramente, en el tobillo, derribando al delantero argentino, penal claro no sancionado ni por el árbitro terrestre ni por los marcianos del VAR.

Esos son los dos resultados “y medio” de los que hablamos porque el gol de Costa y el gol de Zuber tuvieron directa influencia en los resultados mientras que el “medio” tiene que ver con lo que debió haber sido penal para Argentina. Curiosamente, a Francia le dieron un penal más que discutible y de mucho menor entidad que el que le cometieron a Pavón pero, justamente, lo que queremos es hablar sobre jugadas que no admiten segundas lecturas ni interpretaciones y que, reiteramos, tuvieron incidencia directa en los resultados.

¿Se imagina un clásico en que Antony saque largo, Leguizamón salte a cabecear, Churín le pegue un manotazo al defensor y termine marcando el gol, como lo hizo Costa? ¿Se imagina un clásico en que al llegar un córner al área de Cerro, Camacho empuje a Marcos Cáceres y marque de cabeza, como pasó en el gol de Suiza?

Otra perlita: pese a miles de horas de seminarios, cursos, retiros espirituales y ensayos, ni siquiera los árbitros saben para qué sirve el VAR porque resulta que en el partido Serbia – Costa Rica, el senegalés Diedhiou fue revisar el monitor, luego de ser avisado por sus pares del VAR de un manotazo de un jugador serbio a otro de Costa Rica. “Análisis de tarjeta roja” ponía la FIFA en pantalla mientras duraba el operativo, pero he aquí que el árbitro regresa al campo y ¡¡¡amonesta!!! al serbio y se sabe que el VAR no está para amonestaciones. De hecho el VAR está para: 1) goles anotados (Se revisa si no existió nada que pudiera anular el gol); 2) penales (Se revisa si la decisión de marcar o no el penal fue correcta; 3) tarjetas rojas (Se controla si la expulsión ha sido correcta o no; y 4) posible equivocación de identificación al expulsar a un jugador.

El árbitro es quien tiene siempre la última palabra, pero, por ejemplo, al italiano Rocchi, en Portugal – España, se lo vio dialogando con sus pares del VAR y, sin embargo, todo quedó en la nada.

Fíjese, amigo lector, que no hablamos de jugadas de interpretación que también la hubo como el penal a Griezmann contra Australia, el penal de Nacho contra Cristiano, el agarrón a Gabriel Jesús (para nosotros fue penal), un agarrón de un peruano a un danés en el área peruana, agarrón de un panameño al belga Lukaku (ambas jugadas de penal, para nosotros, como sí marcó el brasileño Ricci a un nigeriano contra Croacia).

¿La verdad?, para nosotros el VAR ya es un papelón. Y una aclaración: pese a que seguimos pensando que tanta tecnología va elitizando al fútbol porque nada de esto se podría tener, por ejemplo, en canchas de clubes humildes, sí aceptamos la tecnología de la línea de gol que determina si la pelota entró a no, si fue gol o no como ocurrió, en este mundial en un gol de Francia ante Australia inicialmente dado a Pogba, pero luego confirmado, también vía tecnología, como gol en contra de un defensor australiano.

Allí sí, allí no hay discusión ni apreciación ni doble interpretación, allí sí la tecnología, sin ninguna intervención humana, es la que da el veredicto.

Es bueno que quede claro, entonces: tecnología, sí; pero, con el VAR, dejemos de joroVAR.

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