Opinión

El 2018 fue bueno y el 2019 puede ser mejor

El año que se acaba ha sido bueno, amigo lector, al menos en nuestra opinión.
28/12/18 - 20:52
  • Olimpia y Guaraní disputaron la final de la Copa Paraguay. El título fue para el Aborigen. Foto: APF.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

Entre lo más destacado nos quedaríamos con la creación de la Copa Paraguay, un torneo que apareció con un descreimiento de parte de la  afición, algo entendible teniendo en cuenta la novedad. No se comprendía muy bien por qué equipos de distintas categorías se mezclaban en una competencia que, como premio sumamente interesante, otorgaba una plaza en copa Sudamericana.

La copa entró con el pie derecho, el de Mario Ricardo, mediocampista del Cristóbal Colón de J. Augusto Saldívar que con un soberbio gol ante Cerro Porteño hizo que su nombre recorriera el mundo en los espacios periodísticos dedicados a los mejores goles que se marcan en el mundo –se llegó a mencionar la posibilidad de indicarlo al premio Puskas- y, con esta repercusión, que la gente empezara a interesarse por la nueva copa. Ricardo fue transferido al Sol de América y llegó a debutar pero luego, quizás por una falta de condiciones físicas adecuadas a la nueva categoría, quedó relegado a la espera, suponemos, de una nueva oportunidad pero su golazo y su transferencia abrieron las compuertas del interés público que fue creciendo con el correr de las fechas.

Guaraní, que había ganado el primer campeonato organizado por la Liga Paraguaya de Fútbol, se adjudicó, en vibrante final ante Olimpia, la Copa Paraguay cerrando así de la mejor manera un mal año y evitando que el franjeado se quedara con lo que ya se ha dado en llamar la triple corona (Apertura, Clausura y Copa Paraguay).

El arbitraje, como siempre, como cada año, sea quien fuere quien esté al frente del Departamento, volvió a estar en el ojo de la tormenta. No somos de los que hincan el dedo en cualquier error arbitral, solamente hacemos foco en aquellos que son muy grandes, ya sea desde el punto de vista técnico o disciplinario y, lamentablemente, hubo muchos de esos. Independientemente a esos errores creemos que Amelio Andino y su ayudante técnico Joel Ruiz se cavaron su propia fosa con una tan extemporánea como rebuscada conferencia de prensa “explicando” una jugada ¡¡¡¡quince días después de ocurrida!!!!. No aclararon, más bien oscurecieron y hoy ya no están. Horacio Elizondo retorna, ahora oficialmente como director, lo cual ya era en época anterior con el propio Andino pero la cuestión estaba más disfrazada mientras que Carlos Torres será el encargado de llevar adelante eso que hasta ahora no ha solucionado gran cosa en el fútbol y ha tenido errores también enormes, incluyendo nada menos que un mundial y copas internacionales a nivel de clubes; obviamente hablamos del VAR que, lejos de evitar polémicas, las generó y profundizó. Una cosa es que se equivoque un árbitro y otra que lo haga un ejército de asistentes. Primero lo vendieron como algo que solucionaría el problema del arbitraje, esto no ocurrió y entonces  salieron a decir que lo que el VAR evitaría serían los “errores  groseros” y tampoco fue así, hubo errores enormes y decisivos. Lo cierto es que el VAR hará su aparición en nuestro país en el 2020.

Lo mejor, sin embargo, siempre como postura particular, amigo lector, ha sido la contratación del profesor Juan Carlos Osorio como director técnico de la selección nacional. “La selección va a tener un técnico mundialista, clase “A””, había asegurado el presidente de la APF y cumplió su palabra. Pudo haber sido Luis Felipe Scolari pero finalmente Felipao eligió quedarse en el Palmeiras al que terminó sacando campeón brasileño. No sabemos cuán profundos fueron los sondeos con Gareca, Pekerman y Martino pero lo concreto es que con quien llegaron a buen puerto las negociaciones fue con el colombiano Osorio, un excelente profesional, “mundialista y clase “A””, quien no solamente, con absoluta sinceridad, señaló que su sueño era dirigir a la selección de su país sino que, al reiterar declaraciones del mismo tenor generó un cierto malestar sumado a un temor de que en cualquier momento abandonara el barco albirrojo.

Lo cierto es que Osorio comenzó a trabajar con un micro ciclo que convenció a la gran cantidad de jugadores citados así como también, más allá del nivel del rival, Sudáfrica, convenció la primera puesta en escena de una selección que demostró que con Osorio saldrá a ser protagonista, que, al menos, eso se va a intentar.

De verdad, nos parece que Osorio es el profesional indicado, nos animaríamos a decir el ideal, para que tantos buenos jugadores que hay a disposición del entrenador sean debidamente aprovechados. De la misma manera nos animamos a decir que, sin dejar de lado todo lo que nos caracteriza, la entrega, la lucha, el sacrificio, la fiereza a la hora de recuperar la pelota, ahora vamos a tener mucho más juego, vamos a apostar a la tenencia, a la posesión y, a la vez, seremos mucho más directos a la hora de atacar.

Se vienen dos amistosos que tendrán un nivel superior a Sudáfrica y hay mucha expectativa. En marzo, Perú y México -está última la anterior selección dirigida por Osorio en el mundial de Rusia y que, todo parece indicar que así será, podría estar dirigida por Martino- nos darán un panorama más acabado con respecto al nivel que podría llegar a alcanzar esta nueva albirroja.

Sinceramente, creemos que la imagen será buena, que la selección va a jugar bien, que vamos a sufrir, claro, porque el fútbol tiene siempre su dosis de sufrimiento, pero que también vamos a disfrutar, algo a lo que también se tiene derecho en este deporte pero que pocas veces hemos logrado. Vemos, simplemente como algo lejano y subjetivo pero, al mismo tiempo, con base objetiva en la capacidad del profesor Osorio y en la calidad de nuestros jugadores,  a una selección paraguaya protagonista de la Copa América del año que viene en Brasil.

Ojalá estos deseos se cumplan. El 2018 fue bueno y el 2019 puede ser mejor.

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