Opinión

Ojalá encontremos la fórmula ofensiva

11/06/21 - 20:53
  • Once de Paraguay ante Brasil.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

Sonó a tiempo la campana, amigo lector.

Estábamos en mala situación, estábamos contra las cuerdas y sin encontrar la capacidad de salir de allí. Y no era solamente un rival el que nos pegaba, varios, casi todos, empezaban a formar parte de una fila lista para noquearnos y así dejar fuera de combate a un rival.

El sonido de la campana fue el más dulce de los sones porque eso significó que entraran a rescatarnos, que nos acercaran un banquito, que nos pusieran una toalla mojada, que nos pusieran hielo en la cara y la nuca, que nos curaran las múltiples heridas.

La Albirroja venía de combos agridulces porque si bien habíamos arrancado mal con un empate ante Perú de local (N. del R.: aclaramos, una vez más, que a nosotros no nos importa eso de local o visitante, creemos que un buen equipo debe jugar igual en cualquier cancha ante cualquier rival, simplemente manifestamos el hecho sabiendo que a mucha gente sí le importa este detalle) el ánimo subió al vencer a Venezuela, de visitante.

El siguiente combo nos dejó la tristeza de empatar aquí contra Bolivia, pero esa tristeza fue amortiguada por el empate anterior de visitante nada menos que frente a Argentina.

Hoy, el tercer combo, que no fue el que correspondía con el fixture original nos enfrentó a dos rivales fuertes y la cosecha fue magra más allá del punto traído de Montevideo porque sumamos nuestro tercer partido sin ganar aquí y ya ni siquiera empatamos sino que perdimos ante Neymar y los suyos. Cuatro puntos en el primer combo, dos en el segundo, uno el en tercero. Obviamente una campaña decreciente con el agravante, que es lo que más preocupa, que no solamente es cuestión de puntaje sino de juego.

Somos la selección que menos situaciones de gol genera por partido, si son dos por partido -hablamos de jugadas netas, claras- ya es mucho y desde esta columna seguimos creyendo que no es por falta de jugadores. Si uno ve que están allí, a disposición del profesor Berizzo, los hermanos Romero, Antonio Bareiro, Miguel Almirón, Alejandro Romero, Julio Enciso, Carlos González, Braian Samudio, Gabriel Ávalos cuesta creer que no se pueda jugar mejor, que no podamos ser más ofensivos.

No es, entonces, falta de material humano y, si no es eso, pues la solución está en manos del entrenador. Si un constructor dice que no tiene materiales no se le puede exigir nada pero si al constructor se le ponen no solamente los materiales sino todas las facilidades necesarias sí se le debe exigir que la obra sea del más alto nivel.

Sería muy largo hablar de nombres propios pero es imposible no mencionar lo poco –nada, salvo el gol contra Venezuela- que ha aportado Gastón Giménez de quien no sabemos en qué puesto juega ni, menos aún, qué función cumple. ¿Tapón?, no, ¿Generador de juego ofensivo?, no, ¿Salida clara?, no, ¿y entonces? Y ya van seis partidos.

Es increíble lo rápido que llegó otra copa América porque todavía recordamos la anterior que ya debió servir para que Berizzo sacara conclusiones antes de las eliminatorias. Hoy, con las eliminatorias –así le decíamos los viejos, hoy quieren decirle clasificatorias- en pleno desarrollo el desafío es distinto pero igual de importante, fundamental diríamos.

En lo que va del camino andado rumbo -¡ojalá!- a Catar, el equipo no ha alcanzado esa solidez necesaria que permita tenerlo de verdad como un candidato serio a clasificar. Nos anotamos entre los que creemos que sí, que tenemos con qué y, pese a que sumamos un punto ante Uruguay y ninguno contra Brasil, preferimos esa manera de intentar jugar ante Brasil que esa vieja forma de meterse atrás simplemente para ir sacando pelotas de cualquier manera para que el balón vuelva enseguida, como lo hicimos contra Uruguay.

Una pregunta que siempre nos hacemos: ¿por qué no usamos a nuestros ofensivos realmente como atacantes y no simplemente como primeros defensores? ¿Por qué no jugar, por ejemplo, solamente con dos volantes como Cardozo y Villasanti,  y usar dos extremos ofensivos más dos atacantes o un atacante y un media punta o un armador como Óscar Romero o Alejandro Romero. Estamos seguros que, el día que nos animemos, vamos a ver a una albirroja positivamente diferente.

Creemos de verdad que la campana sonó en el momento justo, amigo lector. Impidió que nos siguieran pegando hasta noquearnos, nos dio aire, nos dio tiempo para recuperarnos. Esta interrupción en las eliminatorias para poder disputar la copa América –e intentar ganarla, desde luego- debe servirle al profesor Berizzo para buscar variantes, alternativas que nos hagan fuertes frente al arco rival.

Desde ya, le deseamos éxito a la querida Albirroja en esta Copa América. Ojalá encontremos la fórmula ofensiva.

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