Opinión

SELECCIÓN PARAGUAYA

Nos falta hacer daño cuando jugamos bien

El partido ante Perú, un nuevo padre futbolero que nos salió en los últimos tiempos, nos permitió comprobar, una vez más, algo que de verdad nos preocupa, amigo lector y es que aunque juguemos bien, aunque dominemos, incluso claramente, un partido, no somos capaces de generar situaciones de gol. Y ni siquiera hablamos de generar tres o cuatro situaciones, ¡una, nos cuesta una enormidad!
09/06/17 - 17:08
  • Paraguay cayó en Trujillo ante Perú. Foto: APF.
    Paraguay cayó en Trujillo ante Perú. Foto: APF.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

Contra la otra selección albirroja sudamericana el partido se dividió con absoluta claridad en un tiempo para cada uno. En el primero Paraguay fue dueño de las acciones, mandó en el partido, fue dueño de la pelota, lo cual no es poco ante una selección que siempre fue superior a nosotros en este rubro, obligamos a Perú a tirar pelotazos y solamente sufríamos un poco cuando, a pesar de todo, a pesar de tener tres centrales encima, Paolo Guerrero recibía el balón. Antony Silva prácticamente no apareció en escena y los rostros de los entrenadores rumbo a los vestuarios marcaba nítidamente lo que había sido ese primer lapso: Gareca se fue preocupado y casi enojado, “Chiqui” tranquilo.

Todo cambió en el descanso. Paraguay se desdibujó por completo y fue Perú el que manejó la pelota. ¿Cuál fue la diferencia entre uno y otro equipo?, la forma en que, siendo dominadores, generaron situaciones de gol. En el primer tiempo, el de Paraguay, nuestra albirroja práctimamente no generó situaciones claras de gol. Avanzamos, atacamos, tuvimos eso que tanto pedimos que es que los laterales, suban, vayan al ataque, tratamos bien a la pelota, tuvimos posesión pero, a la hora de generar situaciones…nada.

La albirroja rival, en cambio, ni bien se adueñó del partido, comenzó a bombardear al “Gatito” Fernández quien había sustituido a Antony y el portero en quince minutos de juego demostró que pasa por un gran momento, que es arquero de selección y que, en ese sentido, podemos estar tranquilos. Sacó tres pelotas de gol de manera excelente y solamente no alcanzó a llegar cuando Paolo, para nosotros ayudado por un leve desvío en un jugador paraguayo que estaba en la barrera, sacó un fabuloso derechazo para marcar de tiro libre el único gol del partido.

Era el gol que marcaba en la red una superioridad peruana y premiaba, además, a la gran figura del partido; siempre es un placer verlo jugar a Guerrero, aunque sea en contra.

Dejemos de lado al resultado, supongamos que hubiésemos empatado o hasta ganado 1 a 0 el partido, las preocupaciones, los puntos a corregir, para nosotros, serían los mismos. Por un lado, ese bajo del segundo tiempo enciende una luz de alarma. ¿Es una cuestión física, es una cuestión anímica, es una cuestión de concentración?, ojalá “Chiqui” le encuentre la vuelta porque fue desconcertante ver como los mismos jugadores que habían dominado al rival en el primer tiempo bajan tanto de rendimiento en el segundo. Es cierto, el rival juega e hizo algunas modificaciones pero no como para que diez jugadores bajen de 80 a 10 en sus respectivos rendimientos.

Por otra parte y esto todavía dentro del primer tiempo, seguimos siendo un equipo que comete muchas infracciones y, lo más lamentable, muchas de ellas innecesarias. Se marca bien, se aprieta pero se termina cometiendo faltas que pueden costar caro ya sea terminando en gol en contra o una expulsión. En este partido el combo fue completo porque Rodrigo Rojas fue sumamente irresponsable cometiendo dos infracciones, una en cada tiempo que motivaron sendas amarillas y en uno de esos tiros libras innecesarios Paolo la clavó en un ángulo. Capítulo aparte para Rodrigo, un jugador al que admiramos y siempre hemos defendido pero que se empeña, él mismo, en demostrar que es jugador para equipo y no para selección.

Hasta ahora en la selección no ha aparecido el Rodrigo que juega en Cerro, el que se come la cancha, el que maneja el juego, el que permanentemente pisa el área rival, el que marca goles o los fabrica para sus compañeros; ese Rodrigo, en la selección sigue ausente y es una pena. Lo suyo fue por demás irresponsable y debe saber que en el campeonato local los jugadores de Cerro, Olimpia, Guaraní y Libertad tienen ciertas licencias que en el campo internacional no tienen. Por citar dos ejemplos cercanos, Alderete y Rodrigo debieron haber sido expulsados, en partidos diferentes, por doble amarilla pero los árbitros Mercado y Mereles, respectivamente, les perdonaron la vida.

Finalmente, la mayor preocupación, amigo lector, aquella de la que ya hemos hablado pero en la que nos permitimos insistir  tiene que ver con la falta de profundidad, con la falta de creatividad, de fantasía a la hora de generar situaciones. No ganamos en el mano a mano, no encaramos, no hacemos paredes cerca del área, no suben nuestros volantes para romper líneas y sorprender (lo que le pedimos a Rodrigo) y entonces el buen juego que podamos hacer no se refleja en la red.

Cuando se juega mal y se pierde duele pero más duele cuando al menos en un tiempo se juega bien y no se nota en el marcador. Esa es una tarea del entrenador porque una cosa es generar situaciones y desperdiciarlas, allí la falla es de los jugadores pero otra cosa es directamente no generar situaciones y allí ya entran los movimientos tácticos. En eso hay que trabajar porque hoy nos falta hacer daño cuando jugamos bien.

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