Opinión

No debería pasar por alto el fracaso de la Sub 20

“Esta es una selección que debería ir a buscar no solamente la clasificación al mundial sino el título”.
31/01/19 - 14:49
  • El 11 inicial de Paraguay en el último encuentro ante Uruguay en el Sudamericano de Chile.
    El 11 inicial de Paraguay en el último encuentro ante Uruguay en el Sudamericano de Chile.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

Eso, amigo lector, era lo que pensábamos con respecto a nuestra selección Sub 20 dirigida por Gustavo Morínigo antes de la disputa del sudamericano de la categoría. Hoy, mientras vemos que el tren sudamericano continúa su marcha pero ya sin la albirroja como pasajera no podemos convencernos, cuesta que caiga la ficha y tratamos de pensar en las mil y una posibilidades que puedan, si no justificar, al menos explicar el motivo de lo que, para nosotros, es sin ninguna duda un rotundo fracaso.

Buscando deslindar responsabilidades, no para pedir el fusilamiento de nadie sino para evitar que los errores se repitan, tratamos de dividir el trabajo de la selección tomando el trípode dirigencia/cuerpo técnico/jugadores.

¿Cuál es el papel de la dirigencia? Elegir un cuerpo técnico capacitado y darle a ese cuerpo técnico y jugadores todo lo que sea necesario, vale decir, tiempo, logística, ambiente de tranquilidad, amistosos, lograr el apoyo de los clubes. Puede haber otros puntos pero estos nos parecen los más importantes.

Cuando fue presentado el cuerpo técnico encabezado por Gustavo Morínigo nosotros estuvimos de acuerdo y pocas voces hubo en contra. Teníamos, y lo señalamos, una espina clavada por el propio Morínigo cuando en una ocasión anterior, ocupando un cargo similar, se dejó seducir por el canto de sirena azulgrana, dijo chau, me voy y abandonó el barco albirrojo pero, ante esta segunda oportunidad y viendo a los integrantes de su nuevo equipo dijimos que se reunían requisitos tales como que sea un cuerpo integrado, que trabajara de manera mancomunada y no cada técnico en cada división a su manera y, además, vimos a exjugadores que supieron defender a la albirroja en eliminatorias y mundiales como Delio Toledo, Carlos H. Paredes y Roberto Acuña. Este punto, entonces, estuvo bien de parte de una dirigencia que también, salvo que nos demuestren lo contrario cumplió con los demás requisitos señalados. Jugadores y cuerpo técnico tuvieron tiempo, tranquilidad, apoyo logístico y amistosos.

¿Cuál es el papel del cuerpo técnico? Teniendo todo a disposición, sin más preocupación que hacer el mejor trabajo posible, Morínigo y su equipo debieron haber preparado una selección competitiva que, al menos, como mínimo, jugara a algo. Había material humano y eso era reconocido por todos pero, sin embargo, lo que Paraguay ofreció a la hora de la verdad dio pena.  No jugamos a nada. ¿Presionamos arriba?, no.

¿Presionamos en el medio?, no. ¿Achicamos en el fondo?, no. ¿Salimos de contragolpe?, no. ¿Atacamos con los laterales?, no. ¿Atacamos con los volantes internos o externos?, no. ¿Tuvimos la pelota?, no. ¿Y entonces?, eso, no jugamos a nada y aquí, más allá de lo que veamos en el punto referido a los jugadores, hay una gran responsabilidad del técnico, él es el que da forma al equipo. Que nuestros chicos canten el himno en guaraní, está bien pero no marca ninguna diferencia a la hora de jugar. Morínigo trabajó mucho tiempo con este grupo, se suponía que había armado un equipo sólido y, sin embargo, ante la primera derrota cambió a siete jugadores, entre ellos -¿castigo?- a aquellos que llegaban con chapa de jugadores de primera e incluso en equipos como Libertad y Olimpia, caso de Franco, Cardozo y Quintana.

Creíamos, y lo habíamos dicho, que pelearíamos el campeonato y volvimos sin siquiera entrar al hexagonal decisivo. Una pena, más aún por la forma, por no haber jugado a nada.

¿Cuál es el papel de los jugadores? Dar todo. Desde lo técnico, lo físico, lo táctico, lo anímico. Y no se vio que lo hayan hecho, en ninguno de esos ítems. Cuando las cosas no salen desde lo táctico, cuando el plan A (si es que lo había porque ya dijimos que no lo hemos

visto) no se puede llevar a cabo, por el motivo que fuere, hay que recurrir al plan B y si esos planes no existían desde el cuerpo técnico la rebeldía debió ser colectiva, del equipo mismo o, al menos, de algunos jugadores que pudieran pegar un grito despertador. Eso de “¡Vamos Paraguay carajo!” en la manga de salida a la cancha o después del himno no sirve si, a la hora de la verdad, no sale a relucir.

Los jugadores de esta selección no podían jugar tan mal porque no son malos jugadores ¿y entonces? ¿moó la paä? (¿dónde está la traba?).

Sería bueno que, entre todos, pudiésemos profundizar en el tema porque nos estamos acostumbrando a perder –porque ya pasó con otras selecciones Sub 20 y Sub 17- y eso es muy malo, tan malo como que este nuevo fracaso simplemente pase como si nada y a nadie le importe. El opareí (que todo termine en la nada) sería muy perjudicial. De verdad, amigo lector, no debería pasar por alto el fracaso de la Sub 20.

 

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