Opinión

Más que un sueño, un anhelo; más que una obsesión, una obligación

No es un día más en el mundo Olimpia. Es día de Copa, es día de Libertadores. El viejo y peludo Decano se pone el overol lleno de sangre, sudor y lágrimas, pero también cargado de glorias y triunfos, y así buscará dar el primer paso en este nuevo recorrido que comienza en el camino hacia lo más alto del continente buscando su cuarta corona.
22/01/18 - 03:03
Por Adán Paniagua
adan.paniagua@tigo.net.py

“Olimpia debuta hoy en Copa Libertadores”. Una frase que se repite por vez número 40 desde 1960. El equipo más ganador del fútbol paraguayo se pone el traje internacional y sale al ruedo que más le gusta, ese en el que supo ser obrero, guerrero y rey. El Decano arranca nuevamente el camino en busca de la gloria, esa que le supo sonreír tres veces y que también le dio la espalda en otras dolorosas noches.

Y es que hablar de Copa Libertadores es hablar indefectiblemente del viejo y peludo Olimpia que, en sus 115 años de gloria ha sabido librar las más duras batallas a lo largo y ancho del continente haciendo valer la garra guaraní y plantando la bandera franjeada imponiendo respeto y ganándose la admiración y el reconocimiento de los más grandes.

Noches coperas como la que se viene hoy inundan las páginas de la rica historia franjeada. Victorias, derrotas, empates; goleadas a favor y en contra. Situaciones curiosas, históricas, llenas de esa esencia copera que a lo largo de su vida el Decano supo impregnar a su ADN. No es un día más. No es una noche más. Es noche de Copa y el mundo Olimpia lo sabe.

Sea quien sea el que esté al frente de la institución, el que sea cabeza del plantel principal, los once leones que salgan al ruedo los 90 y tantos minutos, todos son conscientes de que la Copa Libertadores no es un sueño en Olimpia, es un anhelo de algo que se tuvo y que se sabe se volverá a tener. No es una obsesión, es una obligación que esa camiseta, que ese escudo y que esa hinchada le impone gracias a su gloriosa historia a quienes hoy son los responsables y bendecidos de tan honrosa labor.

El camino es largo, duro y muy sinuoso. Olimpia sabe de ese tipo de recorridos. Hoy le toca remar desde bien atrás, pero no es algo que desconozca. No será nada fácil. Montevideo solo es el inicio de un sinfín de escenarios en los que habrá que dejar el corazón en busca de seguir avanzando.

La garra charrúa y la garra guaraní una vez más estarán frente a frente, aunque esta vez del lado Franjeado se cuenta con el plus del peso de la camiseta y de la historia ganada a base de triunfos y conquistas. Eso no garantiza nada, pero no es un detalle menor.

Daniel Garnero es hoy el comandante. Roque Santa Cruz, Richard Ortiz, Darío Verón, William Mendieta, Néstor Camacho, entre otros, son los responsables de hacer valer el respeto ganado por los Almeida, Talavera, Amarilla, González, Monzón, Enciso, Tavarelli, Orteman, Baez, Caballero y miles de hombres ilustres que dejaron todo por la gloriosa franja negra.

El hincha palpita, se ilusiona y está ansioso. Sabe que puede esperar todo, porque la franja negra así lo acostumbró. Hoy puede ser el camino de algo glorioso, de ese anhelo que quedó desde aquella final del 2013, de esa obligación que nació allá por 1960 y de ese romance que existe entre Olimpia y su vieja amiga, la Copa Libertadores de América.

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