Opinión

Los técnicos son otros; la esperanza es la misma

22/10/21 - 20:48
  • Once de la Albirroja que había iniciado el partido ante Bolivia, en La Paz.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

La querida Albirroja se encuentra en el umbral de una nueva etapa que, por la coyuntura actual, léase, la tabla de posiciones de las Eliminatorias mundialistas- es sencillamente decisiva.

Lamentablemente, amigo lector, una vez más un proyecto inicial que, como todos, a nivel de clubes o de selecciones, comenzó con la idea de llegar hasta el final se ha cortado casi a mitad de camino. Claro, lo de mitad de camino es una manera de expresarlo porque los números de la tabla indican que no estamos en esa posición –que sería, como mínimo, el quinto puesto-  sino más abajo y justamente ello fue el detonador de la tan drástica como necesaria y urgente medida de la destitución del profesor Eduardo Berizzo.

Berizzo, en su última conferencia de prensa, utilizó un concepto que, paradójicamente, tuvo mucho que ver en lo que ocurrió con él. El técnico habló de “una actitud autodestructiva”, refiriéndose a la prensa, redes sociales, el humor de la afición y etcéteras, dándole exagerada importancia a situaciones ajenas a lo que realmente importaba, que era, nada más y nada menos, que el flojo rendimiento de la selección.

Autodestructiva terminó siendo la actitud de Berizzo, en un plano estrictamente deportivo porque, con todo el derecho que tenía como responsable técnico de la selección, se empecinó en nombres que no rindieron de acuerdo a lo que, por lo visto, él esperaba y en esquemas tácticos que, más allá de la insoportable discusión de si era 4-3-3, 4-4-2, 3-5-8 o 9-6-8, lo que mostraban en la cancha eran equipos insulsos, lentos, previsibles, sin agresividad. De hecho, al momento del retiro de Berizzo hemos ganado tan solo dos partidos y ambos al mismo equipo: Venezuela. Berizzo se marchó sin poder decir que le deja a su sucesor un once titular. Jamás lo consiguió.

Hoy llega al comando de la selección Guillermo Barros con su hermano mellizo, Gustavo, y su llegada, dentro de las contras que siempre existieron, existen y van a existir, ha sido bien recibida por una afición que, por otra parte, se había sentido aliviada con la ida del anterior técnico.

Desde esta columna lo que podemos decir, amigo lector, es que nos gusta que al frente de la selección está un técnico que a lo largo de su corta, pero exitosa carrera como técnico de equipos, especialmente Lanús y Boca Juniors, ambos de Argentina, ha demostrado que el temperamento ganador que hizo que se destacara a lo largo de muchos años de carrera como jugador lo traslada a su trabajo como entrenador. Barros ha dado señales claras de ser un técnico que gusta del juego ofensivo y directo.

Después, claro, están los matices, los diseños tácticos, las formas, en fin, pero siempre con la esencia ganadora como intención básica. De entrada, hay una diferencia que nos parece importante, fundamental diríamos, que es que mientras el protagonismo que Berizzo predicaba era más teórico que práctico, Barros sí lo ha llevado a la práctica y ojalá así lo haga también con la Albirroja.

Es un momento difícil, sí, sin duda, pero hoy, antes de jugar contra Chile, seguimos dependiendo de nosotros mismos, por lo que se nos ocurre que, dentro de todo, hemos hecho a tiempo el cambio de mando que se necesitaba. Como lo hacemos siempre, con cada técnico que se hace cargo de la querida Albirroja, les deseamos suerte a Guillermo y Gustavo Barros.

Hoy, los técnicos son otros, la esperanza es la misma.

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