Opinión

La partitura está; ahora hay que elegir a los músicos

Ya vamos a hablar de lo que realmente nos interesa, amigo lector. Ya vamos a hablar de la Albirroja, pero no podríamos hacerlo sin hablar de la VARbaridad cometida en conjunto entre el árbitro argentino Néstor Pitana y el sistema de VAR que estuvo a cargo del uruguayo Daniel Fedorczuck.
10/10/20 - 17:53
  • Miguel Almirón disputa el balón ante la marca de un jugador peruano en el compromiso del jueves entre Paraguay y Perú.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

El arbitraje sudamericano pasa por un malísimo momento y el VAR, no utilizado o mal utilizado, no ha ayudado en nada a mejorarlo.

Ya en la primera fecha hubo quejas pero, como solemos decir, la postura nuestra no es analizar aquellas jugadas que denominamos sencillamente: “Para mí que sí, para mí que no”, las que en la jerga del arbitraje llaman “jugadas grises”. Aquí entran las famosas posiciones de brazos y manos, las sujeciones e inclusive, otro ítem que ya no entendemos más como el de los pisotones.

Pues bien, lo que hizo Zambrano, el defensor peruano contra Almirón no puede tener otra definición que no sea: agresión. Aquí hubo premeditación, alevosía, mala intención, fuerza desmedida, puesta en peligro de la integridad física de un adversario, eré erea. Para no extendernos demasiado en un punto que no es el central de la columna aunque, reiteramos, no podíamos dejarlo pasar, invitamos al amigo lector a buscar el material oficial de la Conmebol sobre esta jugada. El diálogo entre Pitana y Fedorczuck es claro en cuanto a la mala observación de Pitana, algo posiblemente entendible por la velocidad de la jugada pero, para eso está el VAR, y este es el punto en que se unen la flojedad del uruguayo y la soberbia del argentino. Zambrano no se protegió, agredió. Era roja y aquí no cabe la más mínima discusión.

Ahora, sí, para definir de entrada la sensación que nos dejó la selección podemos decir que fue, globalmente, buena. Contra equipos como Perú (en realidad contra todas las demás selecciones porque todas apuestan al buen trato de pelota) siempre hemos sufrido porque veíamos como la tenían y la manejaban ellos. Esta vez fue al revés y no nos vengan con eso de que los peruanos nos regalaron la tenencia del balón; ¡Las pelotas!, los peruanos jamás van a resignarse a no tenerla. Eduardo Berizzo declaró que quería a una selección protagonista, que presionara alto y que manejara la pelota y su discurso tuvo coherencia con lo que el equipo mostró desde el principio. Paraguay presionó bien de entrada, fue a buscarlo a Perú, no lo dejó armarse y fue el dueño del partido más allá de esos datos de porcentaje de posesión que son ambiguos, se puede tener mucho la pelota al pedo, en sitios en que no se hacen daño al rival.

El problema estuvo en la zona del medio, en donde no tuvimos juego y cuando hablamos de juego nos referimos a generar situaciones de gol, a que los mediocampistas se juntaran a los delanteros, a que pisaran el área. En esta zona falta talento. Creíamos que Giménez lo iba a aportar, pero hizo esa jugada que los argentinos llaman “rabona”, pasando un pie por detrás del otro, para hacer un centro, pero nada más, apenas toquecitos intrascendentes.

Al faltar esta conexión, los delanteros también sufrieron y dependieron mucho de las subidas de dos laterales como Alberto Espínola y Blas Riveros, que aportaron mucho en ofensiva, demostrando que Paraguay sí puede jugar con dos laterales de oficio en lugar de recurrir a zagueros centrales para esa función. ¡Ja!, se agarraban de la cabeza todos, TODOS, cuando uno hablaba de ponerlo a la derecha a Espínola y hoy se llenan la boca elogiando al lateral que fue asistente de Ángel Romero en los dos goles.

No vamos a hablar de los goles peruanos porque errores son cometidos por las grandes selecciones del mundo o por los mejores defensores y arqueros del mundo. Podríamos hablar, por ejemplo, de falta de cobertura de los volantes, pero también podríamos hablar de una defensa que juega muy atrás en la cancha, sin achicar espacios.

Todo es corregible y si bien es cierto que duele haber dejado escapar un partido que estuvimos cerca de ganarlo, queremos dejar abierto el crédito para lo que se viene. Como siempre, las Eliminatorias serán duras para todas las selecciones, y permítanos incluir aquí a Brasil y Argentina, a las que todos ya dan por clasificadas. Puede que clasifiquen, claro, pero no creemos que se paseen y Argentina ya lo demostró ante Ecuador, ganando con un penal…y nada más.

En Venezuela se puede ganar y, si el profesor Berizzo acierta con los nombres propios, creemos que la orquesta va a sonar bien. Es cierto, las Eliminatorias no dan mucho tiempo para experimentos, por eso las medidas a tomar deben ser rápidas y certeras. La partitura está, ahora hay que elegir a los músicos.

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