Opinión

La del segundo tiempo es la selección que queremos ver

La intención estuvo desde el inicio, amigo lector. Y eso se notó en la alineación que el profe Eduardo Berizzo eligió para que sea la primera que saliera al campo de juego bajo su conducción.
23/03/19 - 13:39
  • Miguel Almirón y Cecilio Domínguez, desequilibrantes jugadores de la selección paraguaya. Foto: @Albirroja.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

Es cierto, a veces se pone a ciertos jugadores, pero, a la hora de distribuir funciones, se los sacrifica obligándolos a hacer cosas que no sienten o que no les gusta o que no saben. Esto se da principalmente con aquellos talentosos a los que se los hace bajar a colaborar con los volantes y defensores, tarea que estos delanteros se ven forzados a cumplir para no pecar de rebeldes ante su entrenador corriendo, además, el riesgo de ser cambiados “por no cumplir con los movimientos tácticos”.

Digamos algo que nos parece importante a la hora de analizar este primer partido de la era berizziana y es que el rival enfrentado fue un adversario de muy buen nivel. Y esto lo destacamos porque a nosotros nos había gustado, y mucho, lo que había hecho la Albirroja en el único amistoso del profe Osorio, pero mucha gente descalificó aquella tarea minimizando a la selección sudafricana.

La selección peruana es, en nuestra opinión, de las mejores que hay actualmente en Sudamérica y se nota en ella el mucho y buen trabajo de Gareca, quien, como en su momento lo hizo Bielsa en Chile, respetó el estilo de juego que siempre tuvo Perú, con excelente trato de la pelota, pero le dio agresividad a la hora de recuperar el balón y mayor verticalidad a la hora de atacar. Por eso, y porque fue como que no terminábamos de acomodarnos en la cancha, sufrimos en ese primer tiempo, especialmente en los primeros quince o veinte minutos más allá del golazo de Cueva.

Los últimos quince de esa etapa ya mostraron a una selección paraguaya distinta y fue emocionante eso que hoy en día se da en llamar compromiso o actitud y que no es otra cosa que, cuando las cosas no salen del todo bien desde el juego, poner el corazón, pelear cada pelota con alma y vida, demostrar lo que se siente al vestir esa camiseta que esta vez fue azul y no albirroja.

El segundo tiempo fue una continuación de ese final de primera etapa y aún mejor. Paraguay salió con decisión a jugar en terreno rival y fue muy lindo comprobar, ratificar algo que siempre hemos defendido desde esta columna y que tiene que ver con la posesión, con el trato de pelota, con sacarle el balón a un excelente equipo como el peruano para buscar el arco rival. Salvo un tiro muy bien defendido por el Gatito, Perú no llegó hasta el arco paraguayo, mientras que Paraguay sí creó situaciones que hicieron trabajar a Gallese o pasaron cerca de alguno de los postes. Enorme mentira eso de que nosotros no podemos o, peor aún, no sabemos tener la pelota, claro que sabemos, claro que podemos.

En esta etapa se dio algo en lo que alguna vez debemos decidirnos a usar como alternativa de ataque y tiene que ver con las subidas de los laterales. Escobar, por derecha y Piris, por izquierda, hicieron lo que no habían hecho en el primer tiempo y lo hicieron bien con la salvedad que Escobar encontró un buen compadre en Derlis mientras que –una vez más y van…- Cecilio no apareció en todo el partido. Quizás se pudo haber intentado una variante con el ingreso de González (Carlos) por Sanabria, pero hay todavía un amistoso en el que suponemos que Berizzo buscará alternativas ofensivas.

En cuanto a los rendimientos individuales, hay algunos que nos parecen que deben ser destacados como la seguridad y personalidad en las dos áreas de Gómez, lo vimos a Rodrigo Rojas pisar el área rival (tuvo una clarísima en el primer tiempo) como siempre le exigimos sabiendo que él puede y sabe, bien Piris por izquierda, aunque no nos gusten los laterales que juegan fuera de su perfil. Lo suyo fue bueno defendiendo y, ya lo dijimos, cuando subió lo hizo bien, y fue bueno, especialmente en el segundo tiempo, lo de Derlis. Almirón no apareció en la dimensión que ahora le exigimos, pero uno sabe que él va a aparecer. Todo esto, hablando de gente que ya sabe lo que es jugar en la selección.

De los nuevos, fue muy bueno lo de Escobar como lateral derecho subiendo con decisión, con criterio, con calidad, generando una muy buena sociedad con Derlis. No recordamos si él ya estuvo en la selección, pero aunque haya estado lo incluimos entre los que queríamos ver y, sin dudas, aprobó con muy buena nota, de la misma manera que lo hicieron Matías Rojas y Diego Valdez, estos dos sí, debutantes absolutos. Para simplificar el concepto simplemente podríamos decir que podríamos tomar las fichas de estos tres jugadores y ponerles el sello de “Jugador de Selección” y eso no es poco. Los dos entraron con personalidad, con tranquilidad, pidiendo la pelota, tocando, ocupando espacios como si estuvieran jugando en Defensa y Justicia o en San Lorenzo, sus respectivos clubes.

Cuando nos toca comentar algún partido solemos preguntarnos si el resultado le queda bien al partido y nos parece que un empate en un gol hubiera sido lo más justo, lo más acorde a lo que fue el desarrollo.

No nos queda ninguna duda acerca de que este es el camino correcto por la selección y si llegamos a alcanzar la contundencia, que es fundamental en este jueguito, podremos empezar a pensar en cosas importantes.

Dicen que “Una imagen vale más que mil palabras” y es así. Por eso, amigo lector, como la imagen está allí, de nuestra parte no nos queda más que decir que la del segundo tiempo es la selección que queremos ver.

 

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