Opinión

La Albirrojita y su gran andar en el Sudamericano Sub 17

La "Barcelonita" indica que hay luz al final del túnel

Antes de entrar en el tema central de esta columna permítanos, amigo lector, un recuerdo afectuoso al desaparecido Aníbal "Maño" Ruiz, cuyo fallecimiento ha sacado a luz la tremenda hipocresía y cinismo con que nos manejamos en esta vida.
14/03/17 - 15:27
  • Festejo paraguayo ante Chile en el Sudamericano Sub 17. Foto: Prensa Albirroja.
    Festejo paraguayo ante Chile en el Sudamericano Sub 17. Foto: Prensa Albirroja.

Y si, como simples ciudadanos, como personas, esta hipocresía y ese cinismo merecen nuestro repudio, mucho más lamentable es cuando se ven dichas actitudes en comunicadores y medios de comunicación que, lo seguimos creyendo y sosteniendo, deberían marcar un rumbo en base al bien común, deberían enfocar sus posturas en la generación de un país mejor a  través del disenso, claro que sí, pero de un disenso limpio, inteligente, con un nivel que a su vez invite a participar de debates, diálogos, polémicas en la búsqueda, sino de una verdad absoluta, que no la hay en ningún ámbito y menos en el fútbol, al menos a una deliberación pacífica en la que las personas involucradas puedan ser criticadas, algo que lo acepta de por sí todo aquel que ejerce una función pública, pero que no salpique a la persona, al ser humano, salvo desde luego, que se compruebe algún delito, algo que dolosamente haya generado perjuicio a terceros.

Jamás estuvimos de acuerdo con la manera de jugar de la selección paraguaya en la época del Maño, como no nos gustaba la Albirroja con Carpegiani, con Markarián, con Maldini, ni con Martino. Nos gusta otro fútbol y estamos seguros que Paraguay puede jugar de otra forma, pero, en su momento y no ahora, hemos defendido a la Albirroja en el entendimiento que es el equipo de todos y que estar en un Mundial es lo máximo.

Hoy, leer y escuchar algunos comentarios y consideraciones acerca del Maño nos causa una sensación cercana a las náuseas. Hoy resulta que todos se olvidan del ambiente que generaban a través de sus diarios, radios y canales, hoy son todos buenos. Y no era así, lamentablemente, al punto de que el Maño ya casi no pudo regresar al Paraguay. No había todavía tantas "redes cloacales", pero las radios abrían sus micrófonos para que el odio se reprodujera. Y lo mismo fue con Markarián, tanto que se tuvo que ir sin dirigir en el Mundial al que él había clasificado y así trataron al "maldito Maldini" y así maltrataron -y ayudaron a maltratar- a Chiqui en su primera experiencia al frente de la selección.

Una pena, no debería ser así. Hoy, nos permitimos deplorar esa supuesta congoja general. Algunos tenemos memoria.

Ahora sí, hablando de fútbol, no podemos menos que ponernos contentos, destacar y resaltar lo que estamos viendo en esta selección paraguaya Sub 17 que participa del Sudamericano de la categoría en Chile y a la que, por simple juego periodístico, hemos bautizado como la "Barcelonita".

La última fecha del torneo Apertura nos hizo replantear una pregunta que la venimos haciendo desde hace mucho, que también la hemos compartido desde esta columna, y tiene que ver con que no entendemos por qué los clubes paraguayos juegan de una manera y la selección juega de otra, qué es lo que hace que un jugador juegue de una manera en su club y de otra en la selección.

Y no hablamos, por ejemplo, del clásico ni de otros partidos entre equipos que uno podría decir que por algo pelean el título. Hablamos del nivel de juego que hay en la mayoría de los equipos y que no se refleja en la Albirroja. Aquí, nuestros jugadores juegan, y esos mismos jugadores se ponen la Albirroja y pasan  a luchar, correr, a darle al rendimiento físico prioridad ante el rendimiento técnico. Hoy, la Albirroja grande está ante el desafío de salir a ganar cada partido y usted dirá que así debería ser siempre y tiene razón, pero eso no ha sido lo que ocurrió a lo largo de la historia y siempre hemos aceptado, sumisamente, el papel secundario en la película, nunca nos animamos a ser los protagonistas.

Tenemos con qué, tenemos material humano y esa es la base de la fe, de la esperanza y de la confianza que seguimos teniendo en una selección a la que muchos ya dan por muerta o, en verdad, ya la daban por muerta antes del inicio de las Eliminatorias.

Por todo esto es que esta selección Sub 17 nos encanta y que conste que todavía no se ha logrado ni siquiera la clasificación al Mundial, objetivo que se alcanzará entrando entre las cuatro mejores del hexagonal. Creemos que esta selección puede alcanzar ese objetivo e incluso luchar por el título, pero queríamos hablar de este equipo porque sí representa nuestra manera de entender este juego.

Paraguay nos gustó cuando la vimos, ya en el segundo tiempo de un partido ante Argentina en que estábamos ganando y no nos metimos atrás. Buena señal, pensamos aquella vez. Clasificamos en nuestro grupo y contra Brasil, en el primer tiempo, tuvimos una recaída de "paraguayitis" y respetamos demasiado a Brasil. Perdíamos 2 a 0 y en el segundo tiempo volvió la selección que nos gusta, lo metimos a Brasil contra un arco y empatamos el partido.

No vimos el empate ante Ecuador, pero sí nos deleitamos con el triunfo ante Chile, local y puntero del hexagonal, que, sin exageración, debe haber sido de lo mejor que hemos visto en una selección paraguaya en mucho tiempo, incluyendo todas las categorías. Fue 2 a 0, pudo haber sido 4 o 5 a 0, pero no es solamente el resultado, no es solamente ganar, sino ver a qué juega esta selección. Y es fútbol puro, lo cual significa que tiene mucho juego, que sale jugando, que no tiene "volante tapón" sino que todos, en toda la cancha, marcan jugando y juegan marcando y a la hora de tener la pelota la tratamos bien, nuestros laterales suben y tenemos el arco rival entre ceja y ceja. Hay buenos jugadores desde lo individual: Sánchez, Romero, Ojeda y otros más, la mayoría en realidad, pero hoy preferimos rescatar lo bueno de lo colectivo, esa manera de presionar a la hora de perder la pelota y, ¿sabe qué es lo más lindo?, amigo lector, no hay un solo jugador cachiai, no simulan, no hacen tiempo, no hacen faltas al pedo, no le rompen los huevos al árbitro, son mitaís educados, en fin, por algo se les llama divisiones formativas y -ojalá que no nos defrauden, no lo creemos- este equipo está bien formado y no nos cabe ninguna duda acerca del mérito que en eso tiene un tipo como Gustavo Morínigo, el técnico y conductor de este grupo.

Ojalá esa selección clasifique al Mundial y ,¿por qué no?, ya  dijimos que puede hacerlo, logre el título pero en ese momento, antes de saber qué va a pasar, queríamos marcar todas estas virtudes que vemos en una selección paraguaya.

Sin duda, es una buena noticia, es algo alentador: la "Barcelonita" indica que hay luz al final del túnel.

Deja tu comentario

LEA TAMBIÉN

19/03/17 13:39

A terminar bien arriba

04/03/17 19:25

¡Aaadentro!

28/02/17 18:50

Ñane mba’e teete

29/03/17 0:27

No hay mucho que decir

28/03/17 23:59

Un rival letal

28/03/17 22:39

Estamos demasiado lejos