Opinión

La apertura de Berizzo permite alternativas tácticas

Después de mucho tiempo, el director técnico de la selección paraguaya volvió a tener contacto con la afición deportiva, a través de una conferencia de prensa llevada a cabo por el sistema de comunicación al que nos ha obligado el coronavirus o Covid-19.
19/07/20 - 14:24
  • La Anguila Miguel Almirón, integrante de la selección paraguaya.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

El contacto virtual permitió que colegas de distintos medios conversaran con el profesor Eduardo Berizzo, quien respondió con su habitual claridad, dejando puntos interesantes para tener en cuenta con respecto al presente y futuro de la Albirroja.

De estos puntos, uno nos llamó la atención, de manera positiva, amigo lector, y tiene que ver con la apertura del entrenador con respecto a la utilización de distintos esquemas tácticos, de distintas maneras de armar el equipo. Esta apertura deja de lado esa actitud casi fundamentalista que demostraba Toto Berizzo cada vez que hablaba de su equipo y que señalaba que, para él, el mejor –y parecía que el único- sistema de juego era el que gráficamente se podría leer en la pizarra como un 4-3-3, vale decir, 4 defensores, 3 volantes y 3 delanteros, con dos de ellos como extremos bien abiertos.

Obviamente no tenemos nada en contra de este sistema, entre otras cosas porque nos parece que ningún esquema es peor o mejor que otro, por sí solo, así como también creemos que ningún dibujo táctico es de por sí ofensivo o defensivo simplemente por lo que se pueda observar en la pizarra. Por ello, cuando decimos que celebramos esta apertura de pensamiento de Berizzo, lo hacemos sencillamente porque nos parece que actualmente tenemos jugadores como para intentar prácticamente cualquier esquema táctico y, sobre todo, que este es el momento ideal para intentar darle a la selección paraguaya el caudal de fútbol ofensivo que no nos hemos animado a buscar en anteriores ocasiones.

Hemos clasificado a cuatro Mundiales seguidos y en el último hemos jugado el tan ansiado quinto partido (Sudáfrica 2010), festejándolo como si hubiésemos ganado un Mundial, pero en lo futbolístico no hemos avanzado y no por falta de jugadores, sino de una actitud que nos permita entrar a la cancha como protagonistas.

Estamos seguros, dentro de la enorme subjetividad que tiene el fútbol, que si a nuestra conocida y reconocida garra, a nuestra manera de encarar un partido defensivamente, a esa entrega física que tiene de por sí el jugador paraguayo, le agregamos una mentalidad ganadora, un estilo de juego intenso y ofensivo, vamos a conseguir magníficos resultados.

Hoy, nos conformamos con que el rival de turno no juegue y en esa tarea somos expertos, pero, a la hora que nos toca jugar, nos cuesta mucho ejercer la misma autoridad y, vale reiterarlo, no porque no tengamos jugadores aptos para hacerlo. Con solo nombrar a Richard Sánchez, Jorge Morel, Mathías Villasanti, los mellizos Ángel y Óscar Romero, Matías Rojas, Derlis González, Miguel Almirón, Alejandro Romero, Darío Lezcano, Sebastián Ferreira, podemos ver que, del medio campo en adelante hay material humano de sobra y, felizmente, del medio para atrás, el nivel es el mismo.

Dicho esto, acompañamos esta columna con un gráfico que expone apenas una de las que nos parece una alternativa potable como formación de la selección. Si se nos permite una apreciación personal relacionada al gusto futbolero diríamos que la línea de tres defensores no es precisamente la que más nos guste y esto tiene que ver con que, en la mayoría de las veces, lo que esconde este tipo de formación es que se termina haciendo una línea de cinco destinada más a defender el propio arco, lo cual no está mal, que a mirar el arco rival, y esto sí es negativo.

Sin embargo, hay honrosas y distinguidas excepciones que han utilizado una línea de tres como la que nos gustaría a nosotros, sólida defensivamente, pero con laterales que se iban permanentemente al ataque y quizás la más fácil de recordar sea la que utilizó Luiz Felipe Scolari cuando dirigió a la selección brasileña que ganó por quinta vez la Copa del Mundo en Corea/Japón 2002. Allí, Felipão armó una defensa con tres centrales como Lucio, Edmílson y Roque Junior, y dos volantes de contención, pero con mucho juego como Kleberson y Gilberto Silva, con la intención de darle total libertad a laterales como Cafú y Roberto Carlos que, además, se juntaban con tres tipos como los que formaban esa terrible “Rriple R” (Ronaldinho Gaúcho, Rivaldo y Ronaldo Nazario).

Esta alineación se nos vino a la cabeza teniendo en cuenta el excelente nivel de tres jugadores como Gustavo Gómez, Robert Rojas y Junior Alonso, que invitan a armar un triángulo defensivo que, en los papeles, parece casi invulnerable y delante de ellos dos volantes como Jorge Morel y Richard Sánchez, con la misma idea de darles libertad a los laterales que podrían ser Jorge Moreira y Blas Riveros. En tarea netamente ofensiva hemos puesto al trío formado por Miguel Ángel Almirón, quien debería jugar con la mayor libertad posible, y delante de él dos delanteros como Darío Lezcano y Sebastián Ferreira.

Los nombres, claro está, amigo lector, son absolutamente opinables y usted con toda seguridad hará los cambios que le parezcan, así como también, desde luego, podrá variar, si le parece, el esquema.

Eso, justamente, es lo que hemos querido destacar de la última conferencia de prensa del director técnico de la selección.

Hoy, quedó claro, el entrenador ya no se ata a una sola manera de jugar.

Hoy, felizmente, la apertura de Berizzo permite alternativas tácticas.

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