Opinión

Es el momento de empezar a poner el sello: “de selección”

La mezcla de enojo, tristeza y desilusión que se apropió de nosotros al terminar el partido es similar a la suya, amigo lector, sin duda.
17/06/19 - 08:51
  • Festejo de los albirrojos tras el gol de penal de Óscar Cardozo. Foto: EFE.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

Haber dejado pasar la brillante oportunidad de colocarnos en la punta del grupo, junto a Colombia, fue un golpe duro de asimilar porque, todavía sin entrar a detallar el juego en sí, era un partido que estaba en nuestras manos e incluso hubo un momento en que parecía que iba a ser Paraguay el que marcara un gol más antes que Qatar el descuento. 

Dicho esto, entonces, permítanos, hacer un breve recuento porque parece que hoy se extrañan épocas pasadas y como nosotros hemos vivido esas épocas queremos simplemente compartir con usted lo que era antes.

Obviamente, no vamos a desglosar cuatro mundiales consecutivos con sus respectivas eliminatorias porque sería algo interminable, pero tampoco podemos dejar pasar: 1) tanta hipocresía con respecto a la clasificación a los tres primeros mundiales consecutivos (hoy quienes exaltan y “extrañan” a aquellas selecciones son los mismos que maltrataban, desde la opinión pública y los medios de comunicación, a la dirigencia, a los jugadores y a los técnicos de turno en cada eliminatoria), 2) tanta exageración con respecto a lo que se hizo en Sudáfrica (un partido más, sin ganarle a nadie, salvo a la débil Eslovaquia) y 3) finalmente, de nuevo la hipocresía actual con respecto a Chiqui, a quien lo trataron de “indio”, “burro”, “inútil” y hoy esa misma gente lo “extraña” y lo cita a Arce como si fuera Guardiola.

Volviendo a la selección de Berizzo, lo que vimos ante Catar nos decepcionó en la misma proporción en que le teníamos fe a una manera de jugar que creemos que es correcta como idea. Lo seguimos creyendo, pero hay cosas que, en la práctica, confunden.

Ojo, que quede claro que nosotros tomamos esto como lo que es, el primer partido oficial de Berizzo, vale decir, como el primer paso de un largo camino que tiene como destino final Catar (no como rival coyuntural, sino como sede del próximo Mundial) y que, además, tiene otra Copa América por delante, la del año que viene. Y aclaramos esto porque no fue un examen final, sino apenas una prueba parcial, pero dejamos pasar una hermosa oportunidad para afianzar con un resultado positivo este primer paso.

Podríamos hablar de cuestiones tácticas, de 4-3-3 o de 3-5-2, pero insistimos en que el problema no pasa por las piernas, sino por la cabeza. Y decimos que insistimos porque desde esta columna ya habíamos mencionado nuestra preocupación con respecto a un “pererismo” (debilidad) anímico, mental, sicológico. Esto sí nos preocupa de verdad porque aquí ya no hay nenes, no hay niños, hay jóvenes, pero con mucha trayectoria incluso a nivel internacional, así que ya no se puede hablar de presión o de miedo escénico.

De Berizzo dependerá corregir las deficiencias que todos vimos porque si eligió a jugadores “de buen pie” para tener la pelota y tratarla bien, y no se puede justificar que no seamos capaces de hacer tres o cuatro pases seguidos y jugar en corto cuando sea necesario. Que íbamos a sufrir sin la pelota era una posibilidad que, lamentablemente, se concretó, pero lo que no pensábamos era que no íbamos a ser capes de tener más posesión que Catar, no por subestimar al rival, sino por confían en nuestros jugadores.

Para nosotros esta copa deberá servir, más allá de que nos eliminemos o seamos campeones, para realizar un cedazo con la malla más fina que haya. Como comienzo de un trabajo, cuyo objetivo final ya citamos, a Berizzo no deberá temblarle el pulso para dejar de lado a jugadores que no dan la talla anímica para encarar grandes objetivos. No se trata de juzgar a jugadores por un partido, sino que ya son varios los que van sumando partidos, que van pasando copas y eliminatorias siempre en un nivel “más o menos” sin terminar de responder a la confianza depositada en ellos. El equipo los necesita y ellos no aparecen y en este sentido Cecilio Domínguez es uno de los que sigue en deuda y lo citamos porque es uno de los que, particularmente, esperamos mucho. Celso Ortiz es otro y a Rodrigo Rojas seguimos esperándolo como el líder futbolístico y anímico que debería ser así como lo ha sido en Cerro y lo está siendo en Olimpia. 

Con respecto a cosas materiales, muchas veces vemos que se les ponen sellos como, por ejemplo: “de colección”, dando a entender que de eso hay muy poco o es único y que, por ello, tiene mucho valor así como también, por la calidad del producto vemos un sello que dice: “de exportación”, dando también a entender que se trata de algo de primer nivel internacional.

Para nosotros, amigo lector, ha llegado el momento de no seguir perdiendo el tiempo con quienes no demuestran que en verdad llenan todos los requisitos para defender la camiseta albirroja. De cada uno dependerá y Berizzo deberá elegir.

A partir de ahora, en la planilla de rendimiento individual debería habilitarse un nuevo casillero al lado del nombre de cada jugador. Es el momento de empezar a poner el sello: “de selección”.

 

Deja tu comentario

LEA TAMBIÉN

08/07/19 13:14

Uno en el once

06/07/19 17:57

Se va a dar

02/07/19 19:37

Así vio el rendimiento

28/06/19 12:46

En buenas manos

27/06/19 23:53

Contra cualquiera

27/06/19 23:17

Se multiplica

27/06/19 19:51

Entran fuerte