Opinión

En el VAR sobran televisores y faltan huevos

El VAR es un fiasco, amigo lector.  Antes de que llegara, cuando recién se anunciaba su futura aparición nos permitíamos dudar de su eficacia y nos dijeron que no nos gustaba la tecnología. Error, lo que nos permitíamos, sencillamente, era puntualizar algunas cuestiones referentes al uso de este nuevo elemento que, sin duda, ya ha cambiado al fútbol.
18/09/19 - 17:56
  • En la pasada Copa América, Gabriel Jesús había golpeado el monitor del VAR en la final.
    En la pasada Copa América, Gabriel Jesús había golpeado el monitor del VAR en la final.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

De esto ya hemos hablado en columnas anteriores porque el del VAR ha sido, como lo acabamos de señalar, un tema que desde un primer momento llamó nuestra atención.

Hoy, aquello de que no nos gusta la tecnología ya quedó como una afirmación fuera de lugar habida cuenta de la gran cantidad de detractores que tiene el VAR en el mundo. Es más, es tal el kilombito que parece que ya cada federación continental y dentro de ellas cada país maneja el VAR casi a su antojo y esta no es una cuestión subjetiva sino objetiva y basada en lo que hemos visto –y vemos- en partidos que han tenido el ¿apoyo/ayuda? Del VAR.

En la primera fecha de la Champions League el bendito VAR fue protagonista en dos jugadas en las que lejos de alejar la posibilidad de alguna polémica ha hecho lo contrario echando nafta a la hoguera.

El el juego entre Napoli y Liverpool se cobra un penal a favor del Napoli que ni la mamá del delantero hubiese cobrado.

Aquí, sin embargo lo cuestionable es la decisión, desde lo técnico, desde la observación, desde la apreciación y no desde lo que queremos marcar ahora que tiene que ver con la falta de personalidad y carácter de los árbitros tanto de aquellos que están en cancha como de los que están a cargo del VAR.

En el partido Borussia Dortmund vs. Barcelona hubo un penal a favor de los alemanes y aquí sí se nota lo que queremos marcar. La infracción no se discute y ni siquiera fue necesario recurrir al VAR que sí debió haber actuado a la hora de la ejecución de dicho penal porque: 1°) el arquero Ter Stegen, que atajó el penal, se adelantó de manera antirreglamentaria ya que no cumplió con aquello de tener al menos uno de los pies pisando la línea de gol y 2°) hubo clara y masiva invasión de área de varios jugadores del Barcelona, vale decir, un combo completo que, sin embargo y de manera poco creíble, el VAR dejó pasar ¿¿¿¿????.

Creemos haber señalado ya desde esta columna la deplorable actuación del chileno Bascuñán que pese a ser llamado por el VAR para ver detenidamente la jugada en la que Nelson Haedo, en la Nueva Olla, en el partido ante River de Argentina,  se lanzó de una manera que merecía, sin ninguna duda, la expulsión fue, revisó la jugada y haciendo el dibujito del televisor sacó ¡increíblemente! la amarilla.

Ese es el grave problema del arbitraje en general y del VAR, amigo lector, el de la falta de carácter y personalidad y eso no se consigue con cursos, seminarios ni retiros espirituales.

Hoy, queda más que claro que no se trata de cuestiones tecnológicas sino humanas. Viendo lo que ocurre en las grandes ligas y los grandes torneos continentales confirmamos que en el VAR sobran televisores, pero faltan huevos.

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