Opinión

El VAR no aportó justicia ni transparencia

Apenas surgió, hace unos años, la posibilidad del uso de la tecnología en el fútbol, vale decir, el VAR (Video Assistant Referee, por sus siglas en inglés), lanzamos el grito de alerta, amigo lector, y nos respondieron que lo hacíamos porque no nos gustaba la tecnología.
10/07/19 - 16:03
  • Lionel Messi, capitán de Argentina, reclamando por su expulsión ante Chile. Foto: EFE.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

No era así, no es así. Somos defensores de la tecnología, la usamos en sus más distintas facetas y, sin ninguna duda, nos hubiese gustado contar con ella en nuestra época de estudiantes. Es más, haciendo un breve paréntesis, ya que estamos, nos parece que no de hoy para mañana, pero sí con el correr del tiempo, los campos de juego probablemente tenderán a la tecnología y tendremos más campos mixtos, vale decir, una mezcla de césped natural y el artificial de acuerdo a las normas ya aprobadas por la FIFA.

Retomando, tener la inmensa posibilidad de “ver” en una computadora o teléfono desde los viajes de Colón hasta la llegada del hombre a la Luna es sencillamente fantástico.  Es más, yendo directamente al plano futbolero nos encanta el sistema que con el simple requisito de que el árbitro utilice un reloj especial, se pueda comprobar si una pelota que pegó en el travesaño, picó en el césped y saltó hacia afuera entró o no entró. O si al arquero se le escapó la pelota, se le fue hacia el arco y finalmente la pudo sacar, pero dejando la duda si la pelota traspuso o no la línea de gol. Allí, la tecnología y solamente ella, sin que un ser humano participe de la decisión, marca ¡¡¡al instante!!! si fue gol o no y no hay discusión posible.

Lo que temíamos y decíamos desde aquel primer momento estaba fundamentado en cuestiones absolutamente objetivas, específicas, concretas como, por ejemplo, el tiempo que se perdería en cada consulta.

Señalábamos, además que aquí la cuestión no sería tecnológica sino humana porque, en definitiva, el VAR no es otra cosa que el arbitraje a través de la televisión, vale decir, árbitros, personas, seres humanos viendo el partido por televisión con la enorme responsabilidad reglamentaria de poder detener el juego y avisarle al árbitro de cancha (creemos que así así deberían llamarle ahora) que posiblemente se haya producido alguna situación que se le escapó y que, desde arriba, les parecía que sería conveniente ver de nuevo la jugada por el televisor instalado a un costado del campo de juego. 

En un primer momento no se habían dado a conocer los cuatro motivos por los que desde el VAR podrían intervenir, esto llegó después, pero lo que sí nos había quedado claro desde aquel anuncio es lo siguiente: DESDE EL VAR NO SE PODRÍAN EQUIVOCAR. Una cosa es que se equivoque un árbitro en la cancha, corriendo, a mil pulsaciones por minuto, teniendo que tomar decisiones al instante, sin tener repeticiones de imágenes desde distintos ángulos y otra, muy distinta es que se equivoquen tres árbitros que están sentados en una sala, con aire acondicionado, mirando por televisión.

En principio, los interesados en colocar al VAR sí o sí, especialmente Infantino desde la FIFA, daban a entender que, como por arte de magia, la polémica desaparecería, que las discusiones arbitrales se acabarían, que la justicia y la transparencia cubrirían por completo al fútbol.

Muchos periodistas, en todo el mundo, se prendieron seducidos por el canto de sirena. De a poco fueron cambiando el discurso, matizando estas declaraciones y haciendo hincapié en que lo que realmente iban a desaparecer serían los errores graves aquellos que, claramente, sin posibilidad de discusión, debían ser corregidos, siempre en pos de “justicia y transparencia”.

Una de las primeras apariciones –tal vez la primera- del VAR a nivel internacional fue en la copa de las confederaciones de Rusia y no pudo ser peor. En el partido Chile – Alemania, el trasandino Jara le reventó de un codazo la cara al alemán Werner. El árbitro fue llamado por el VAR y luego de varios minutos de observar la pantalla volvió a la cancha, hizo la típica señal del televisor y ¡¡¡le mostró la tarjeta amarilla!!! a Jara, una VARbaridad.

Ya en el mundial de Rusia hubo varias jugadas que no fueron claras. Jugadas que debieron, al menos, ser revisadas y no lo fueron y lo mismo ya ha pasado en los torneos de Conmebol a nivel de clubes y, ahora, en esta copa América recientemente concluida. Cuando el exárbitro, gran árbitro, dicho sea de paso, el italiano Pierluigi Collina, director de arbitraje de la FIFA, visitó Paraguay invitado por la Conmebol asistimos a su disertación que tenía al VAR como tema central. Collina ha sido y es uno de los propulsores del VAR. Finalizada su disertación hubo un momento de diálogo, conversatorio, con el señor Collina y allí le manifestamos nuestras inquietudes. A Collina no le gustaron estas apreciaciones y, lamentablemente, se generó un momento poco agradable porque él no aceptó nuestras puntualizaciones negativas.

De todas las jugadas que tuvimos oportunidad de marcarle como errores del uso del VAR, Collina solamente reconoció aquella jugada del codazo de Jara a Werner. En este diálogo con Collina estaba, a su lado, el actual director de árbitros de la Conmebol, el brasileño Wilson Seneme que no sabía dónde meterse ante nuestros cuestionamientos al VAR. Hoy, curiosamente, Seneme se encuentra en la misma situación con la única diferencia que ya no somos solamente nosotros los que cuestionamos al VAR, sino muchísima gente de todo el continente.

El VAR va a seguir, ya no hay marcha atrás. Lo que preocupa es que no quieran hacerse cargo de los errores -¡¡horrores!!- que se cometen y no hablamos de aquellas jugadas a las que llamamos sencillamente “Para mí que sí, para mí que no”, o sea, aquellas que no son unánimes en la apreciación de la gente, ya sean hinchas o periodistas e, incluso, los mismos árbitros que al opinar tienen diversas apreciaciones. Hablamos de las jugadas claras, que no admiten aclaración ni explicación ni interpretación ni segunda lectura. Y, eso sí, que conste que justamente son los árbitros los que se meten en terreno fangoso cuando, desde el VAR, intervienen en aquellas denominadas por ellos mismos “jugadas grises”.

Finalmente, nos preocupa la utilización del VAR en nuestro país. Ojalá todo corra bien porque trasladando a nuestro campeonato, yendo al partido más importante que es un superclásico, uno imagina esos errores y la verdad que se inquieta por la reacción que pudiera tener el club perjudicado. Todo el mundo está de acuerdo, todos están a favor de “la tecnología”… hasta que “la tecnología” les juega en contra.

Ojalá todo corra bien, amigo lector, sobre todo en nuestro país porque lo cierto es que, lamentablemente, hasta hoy el VAR no aportó justicia ni transparencia.

 

Deja tu comentario

LEA TAMBIÉN

07/08/19 18:37

Doble castigo

09/07/19 19:02

¡Habló Zambrano!

09/07/19 18:53

Once de América

08/07/19 22:34

Análisis final

08/07/19 18:13

Se usó más que en Rusia

08/07/19 13:14

Uno en el once

08/07/19 11:33

Números finales