Opinión

El problema no está en las piernas, sino en la cabeza

Sabemos jugar, amigo lector. De eso no nos queda, al menos a nosotros, ninguna duda. En tanto y en cuanto nos decidimos a jugar lo hacemos bien y muy bien… el problema está en la constancia, en la perseverancia.
06/06/19 - 09:36
  • Matías Rojas, de gran trabajo en el mediocampo albirrojo.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

La selección paraguaya fue hasta Ciudad del Este a renovar esa eterna ilusión albirroja que parece que muere después de cada fracaso (léase, no ir a un Mundial), pero que se renueva apenas comienza de nuevo todo aquello que rodea a cada operativo pre Mundial o, como en este caso, pre Copa América.

La gente no falló y el equipo tampoco… mientras duró el primer tiempo.

La Albirroja fue, en esos primeros 45 minutos (nosotros seguimos en el viejazo y redondeamos los tiempos por esa cifra) la selección que queremos ver. Protagonista, dueña de su propio libreto, con poco espacio entre líneas, ubicándose en terreno rival y manejando, en gran parte de esa etapa, la pelota, algo sumamente raro para lo que estamos acostumbrados, no porque no lo sepamos hacer, no porque no tengamos jugadores aptos para hacerlo, sino porque no nos hemos acostumbrado a llevar adelante esa manera de jugar.

Hubo, desde luego, detalles a ser marcados, de acuerdo a nuestra visión. Por ejemplo, si bien hoy en día los extremos ofensivos alternan los perfiles, nos parece que a Iturbe -ya que está- le queda mejor el perfil izquierdo

Lo suyo pasó desapercibido, sobre todo teniendo en cuenta lo bien que jugó por la otra banda Cecilio Domínguez quien -a pesar de haberse equivocado en una clara jugada en la que debió habilitar a Tacuara que llegaba de frente al arco listo para marcar su segundo gol- fue el delantero que uno sabe que es, habilidoso y encarador.

No nos convenció Tito Torres, autor de dos foules seguidos, de esos que son tan innecesarios como peligrosos porque convierten jugadas intrascendentes en pelotas paradas con peligro de gol a favor del contrario. El resto fue de buen nivel individual y colectivo destacándose lo de Matías Rojas, un chico que ha crecido enormemente en su juego y al que no le pesa para nada la Albirroja, algo fundamental.

Y después, el segundo tiempo. Más allá de los cambios –Derlis y Pérez son opciones válidas como extremos derechos- lo que asusta es ese bajón en la intensidad de juego, en la confianza para tener la pelota. Da la sensación de una permanente recaída en eso que nos acompañó durante tantos años y que no es otra cosa que marcar un gol y dedicarnos a defenderlo cada vez más cerca de nuestro arco. Y lo peor es que uno, viendo el partido, se da cuenta de lo que ocurre, se da cuenta de que el empate va a llegar en cualquier momento y parece que los jugadores no reaccionan, eso es preocupante.

Ah, otra cosa, no entendimos eso de utilizar a jugadores que han quedado fuera de la lista para la Copa América. Está perfecto lo del grupo, está perfecta la parte humana, pero son futbolistas con los que no se va a contar en la Copa América y no tiene ningún sentido hacerlos jugar.

El partido ante Honduras fue casi un calco de aquel único amistoso bajo la conducción de Juan Carlos Osorio. Primer tiempo muy bueno, dominante, con toque, agresividad y buen trato de la pelota, jugando casi siempre en terreno adversario y un pésimo segundo tiempo en el que todos nuestros jugadores parecían desorientados hasta que nos empataron.

Es una cuestión mental, de concentración, de animarse a ser el equipo que manda en la cancha, de marcar un gol y seguir jugando de la misma manera.

Dicho de otra forma, amigo lector, el problema no está en las piernas, sino en la cabeza.

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