Opinión

EL CLAUSURA Y LOS ENTRENADORES

El fútbol volvió a ganarle a la matemática

Cada vez que escuchamos hablar a directores técnicos de fútbol nos parece estar ante ingenieros de la Nasa, amigo lector, pero ya vamos a hablar de ese tema que al fin y al cabo es el centro de esta columna y el que le da título.
26/09/17 - 15:08
  • Cerro goleó 4-0 a Guaraní en la Nueva Olla.
    Cerro goleó 4-0 a Guaraní en la Nueva Olla.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

Permitámonos nomás, antes, un paréntesis para hablar de otro tema, algo que suele ocurrir cuando los asuntos que nos parecen dignos de ser abordados se superponen. No queremos dejar pasar lo que nos parece un nuevo error del fiscal Emilio Fúster quien sugirió la suspensión “del grupo denominado La Raza”. Nos parece, de verdad, que el fiscal Fúster tiene sanas intenciones en esto de sancionar a los delincuentes de las barras bravas pero aquí debemos preguntar lo mismo de siempre: ¿mava pio “La Raza”?¿mava pio “La barra de la O”, “La barra de Olimpia”, “Chancholigans”, “Comando”, “La Plaza”, “Masacre”?.

Estas supuestas y pésimamente denominadas “barras organizadas” no  existen. No son más que un pedazo de tela con un nombre inventado. Aquí lo que importa es quiénes están detrás de esas banderas, aquí lo que  importa es identificar a los delincuentes, a los asesinos, porque aquí  no hay ninguna exageración y a la prueba nos remitimos ya que hay videos  mostrando a estos tipos, al menos a uno, disparando en plena vía  pública. ¿Qué es suspender a “La Raza”?, eso es nada más que prohibir la  entrada de esa bandera pero los delincuentes, los asesinos podrán seguir ingresando, total, bastará con negar, en el caso que alguien se los  pregunte, que son de “La Raza”.

Hubo un sector de las barras olimpistas que, supuestamente, fue suspendido pero como nos decía un colega que los conoce bien, esos tipos siguieron entrando;  en otro sector y sin ninguna bandera que los identifique como grupo  pero siguen entrando al igual que lo hacían los, supuestamente suspendidos,  “Chancholigans” luqueños.

Otra cosa:¿cómo entró a la cancha un tipo con un revólver? Ya sabemos que entran borrachos y drogados pero, ¿cómo puede ser que entren con armas de fuego?. “La Raza” no existe fiscal Fúster, póngales nombre y apellido a estos delincuentes.

Ahora sí, hablemos de los técnicos y esas extrañas fórmulas matemáticas en las que se meten y parece que no pueden salir. ¿Desde cuándo es más importante la táctica que los jugadores?, desde nunca pero hoy en día los técnicos parecen empeñados en invertir los roles y así los vemos después explicando por qué no jugó Fulano o Mengano.

Nunca nos vamos a olvidar de Mauro Caballero y su explicación cuando se le consultó por qué había dejado en el banco a un Julián Benítez que en ese entonces pasaba por un gran momento. “Julián era nuestro Plan B”, dijo Mauro dejándonos atónitos.

El último clásico nos mostró a dos entrenadores que no jugaron a ganar sino a no perder, dos cosas totalmente distintas. Ever Almeida entendió el mensaje y al poner sobre la cancha a los mejores jugadores de los muchos buenos que dispone no solamente logró que su equipo jugara mejor y ganara. No siempre será así y, de hecho, acaba de perder pero cuando desde afuera se ve que el técnico a puesto a los mejores es mucho menos lo que se le puede reprochar.

Lo de Leonel Álvarez es distinto. A Leonel le armaron el equipo, salvo que ahora salgan con otra explicación. Álvarez tiene un pensamiento futbolero que se empecinó en llevar adelante pese a los pésimos resultados pero, curiosamente, luego de una reunión con dirigentes y jugadores, puso ante Guaraní un equipo que nada tenía que ver con lo anterior.

A Leonel Álvarez le armaron el equipo. No, quizás, desde los nombres propios pero sí desde la idea futbolística. Dicho de otra manera, es probable que no la hayan dicho quiénes debían jugar pero sí cómo debía jugar Cerro.

En cualquier equipo, pero, sobre todo, en los grandes, hay una obligación tácita que es la de demostrar que esos equipos juegan a ganar, a llevarse por delante al rival y no hay fórmulas que sirvan de explicación cuando queda claro que la cautela prevaleció a la hora de armar el equipo. Esta fue la gran lección del 4 a 0 de Cerro sobre Guaraní.

Este juego no sabe de fórmulas, hipotenusas, raíces cuadras y todo eso que parece influir hoy día a la hora de armar los equipos. Por suerte, una vez más el fútbol volvió a ganarle a la matemática.

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