Opinión

El fútbol tiene razones que la razón no comprende

Pasó el Mundial. La gran fiesta futbolera, esa que, a lo largo de un mes cada cuatro años, tiene en vilo a todo el mundo, literalmente hablando, se fue dejando mucha tela por cortar, pero, sobre todo, dejando un agradable sabor a buen fútbol.
19/07/18 - 11:35
  • Jugadores de la selección francesa celebran la obtención de la Copa del Mundo en Rusia. Foto: FIFA.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

Hace algún tiempo, unos años atrás, habíamos inventado y compartido con el amigo lector un término que más que una palabra encierra un concepto, el de la “futbolcracia”, que no es otra cosa que la demostración práctica de que el fútbol es el único ámbito que conocemos en el que el débil puede ganarle al fuerte, el pobre al rico, el desprotegido al poderoso. Allí, dentro de la cancha, hay once tipos por lado que afuera pueden tener enormes diferencias en lo que hace a los números individuales y colectivos, equipos distanciados por millones de euros, equipos que sumando todo el presupuesto anual del club no llegan quizás a un salario mensual de una de las figuras del rival y, sin embargo, los David terminan derrotando a los Goliat.

Después podemos discutir cómo llega cada equipo a dar ese hondazo. Siempre que sea dentro del reglamento, todo es válido más allá de que, desde lo estético, algunas formas nos gusten o no. Allí están Islandia empatándole a Argentina, Corea y México ganándole a Alemania, Irán empatándole a España, lo mismo que Marruecos a Portugal y allí está Croacia, goleando a Argentina en fase de grupos y luego llegando nada menos que a la final del Mundial.

El caso croata tiene varias aristas, todas positivas, porque, por ejemplo, si bien tiene jugadores en grandes clubes europeos como el Real Madrid, Barcelona o Juventus, se trata de un país con muchas dificultades, con pocos habitantes, algo más de 4 millones, con una infraestructura que dista de ser la ideal para el fútbol profesional de élite. Pese a esto, la capacidad de sus jugadores, encabezados por Modric, demostró que en vez de llorar por lo que no se tiene hay que poner todo, desde lo técnico y lo anímico. Y aquí surge otro detalle con respecto a esta estupenda selección que, felizmente, por un lado y lamentablemente, por otra parte, terminó siendo más aplaudida y reconocida por su entereza anímica, por sus remontadas épicas, por su desgaste físico en tres alargues que terminaron sumando ni más ni menos que un partido completo. Y cuando decimos lamentablemente no tiene que ver con restarle mérito al costado anímico al que le damos todo el valor que tiene y le corresponde, sino a que con tanto desgaste físico Croacia fue perdiendo ese nivel futbolístico que nos hizo decir que había que seguir con detenimiento a lo que pudiera hacer esta selección. De todas maneras, tanto por su exquisito juego como por su entereza anímica, lo de Croacia fue - es - para aplaudir y esta campaña ya está en la historia.

En lo futbolístico cada uno habrá podido sacar conclusiones y todas serán válidas. Desde aquí respetamos todas las opiniones, como debe ser, incluyendo esa que dice que para dominar un partido ciertos equipos ¡¡¡¿¿¿“le dan la pelota al rival”???!!!. ¿Mbaé pio pea? ¿Cómo pio para que yo domine el partido le voy a dar la pelota a usted?, ¿la verdad?, no entendemos esa afirmación, pero se ha puesto de moda como suele ocurrir en el fútbol con ciertas afirmaciones. Recordamos, por ejemplo, cuando todos en este país repetían: “Nde, no tenemos recambio”, refiriéndose a una supuesta falta de buenos jugadores cuando que, para nosotros, buenos jugadores sobran.

Ahora parece que tener la pelota puede generar una enfermedad incurable y por ello lo mejor es dársela al rival. Hoy resulta que se rinde pleitesía a “la pelota parada” y por lo visto el fútbol paraguayo estaba adelantado por lo menos cincuenta años porque lo de “pelota parada” no es otra cosa que la vieja fórmula tan conocida en estas benditas tierras como “centro, cabeza y gol”.

Todo vale, amigo lector, dentro de la maravillosa subjetividad que reina en el fútbol. Línea de tres, como Inglaterra y Bélgica, línea de cuatro como lo hizo la mayoría, dos volantes de contención, uno solo o tres, como hizo Colombia contra Inglaterra, un solo delantero, aunque sea como Giroud, que en siete partidos no metió un solo gol, dos delanteros, los dos de área o uno por afuera, en fin, cada técnico, en cada país de este mundo sabrá qué hacer en el club o selección en que le toque actuar.

Al científico y filósofo francés Blaise Pascal le atribuyen el dicho: “El corazón tiene razones que la razón no comprende” y tanto desde lo táctico o lo anímico es posible parafrasear a Pascal para decir que en este jueguito todo es válido, siempre que se ajuste al reglamento y que “El fútbol tiene razones que la razón no comprende”.

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