Opinión

El fútbol brinda con Cerro e Independiente

Cierra bien el 2017, amigo lector. Desde el punto de vista del fútbol hay razones para brindar, al menos para aquellos que defendemos una manera de jugar al fútbol. En realidad hay una sola manera de jugar al fútbol y, al mismo tiempo, hay mil maneras de jugarlo toda vez que se cumplan con los reglamentos.
14/12/17 - 14:55
  • Once inicial de Cerro Porteño, que se consagró como campeón del Clausura.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

Se lo explicamos, aclarando, como siempre que desde esta columna no damos cátedra, apenas opiniones. Lo que queremos decir con que hay una sola manera de jugar al fútbol es que el fútbol bien jugado tiene un alto porcentaje de estética que, aliada a la eficacia, hace que uno disfrute viendo a ciertos equipos. Campeón cualquiera sale, algún equipo debe terminar con más puntos un campeonato, pero no siempre, ni aquí ni en otras partes del mundo, incluyendo a las grandes ligas (grandes por el dinero que manejan, no precisamente por la calidad de juego), los campeones dejan un legado o hacen historia o, al menos, son reconocidos por la excelencia de su juego.

Ojo, no es que se discuta la legitimidad de sus logros, se reconoce la limpieza de los títulos obtenidos, pero al día siguiente de terminado el campeonato todo pasa a ser una mera estadística, nadie extraña a estos equipos ni sigue deleitándose al comentar la calidad de los mismos.

Felizmente, pese a que muchas veces se quiera hacer creer que solamente sirve ganar y que solamente el ganador tiene razón, el fútbol reserva un espacio importante para aquellos equipos –y sus jugadores- que no llegaron a ganar títulos, pero que, sin embargo, lograron emocionar a la afición deportiva.

No la vimos jugar, pero las crónicas hablan de una selección de Hungría que pese a no ser campeona en el Mundial de 1954/Suiza (perdió la final ante Alemania) dejó una estela de alta calidad futbolera de la mano de Ferenc Puskas, quien, dicho sea de paso, estuvo en nuestro país como técnico de Cerro Porteño y Sol de América.

A las que sí vimos fueron a las selecciones de Holanda ’74 y a las de Brasil ’82 y ’86. Ninguna de las tres fue campeona, pero cada una de ellas dejó en la memoria de la afición la calidad de sus jugadores puesta al servicio de un juego colectivo fantástico.

El Barcelona comenzó a hacer historia con Cruyff, curiosamente el gran líder de aquella Holanda del ’74, y alcanzó su punto máximo con Guardiola, y si bien lo suyo fue y sigue siendo enorme en cuanto a títulos obtenidos, alcanza su verdadera importancia en su manera de ganar sumando aquellos dos requisitos de los que hablábamos al inicio: eficacia y estética. El Barcelona deja un legado futbolero que se refleja en la manera de jugar de la mayoría de los equipos del mundo, aunque no todos tengan a Messi, Iniesta, Suárez y compañía. La actitud está y el respeto a la pelota prima por sobre todo.

De todas maneras y, lamentablemente, hay que reconocer que cuando un equipo que practica esta manera de jugar gana títulos todo tiene un sustento mayor, concreto y evita que aquellos a los que solamente les importa ganar sin importarle las formas digan que “Sí, juega bien, pero no gana campeonatos”. Por eso, amigo lector, es bueno que equipos que juegan como Cerro Porteño, aquí, e Independiente, en la Sudamericana, ganen el título.

Dio gusto ver jugar a ambos equipos. De Cerro hemos dicho que tiene por lo menos ocho jugadores al servicio del ataque. Suben sus laterales, tiene volantes que marcan y, sobre todo, juegan, tienen extremos que ganan la línea de fondo por ambas bandas y tienen delanteros con alta capacidad goleadora. Sol de América, en el último juego hizo un partidazo y estuvo dos veces en ventaja y no le alcanzó. ¿Es invencible Cerro?, claro que no, ningún equipo lo es y ahora deberá demostrar esta manera de jugar a nivel internacional y ojalá lo haga, tiene con qué.

Independiente fue un equipo al que tuvimos oportunidad de seguirlo en varios partidos y más todavía por haber jugado contra dos equipos paraguayos, Nacional y Libertad, y nos identificamos con su manera de jugar basada en una auténtica vocación ofensiva que, como corresponde, no descuida la defensa.

Cada uno tiene una manera de ver y entender –y disfrutar- el fútbol y, desde luego, respetamos a todas esas formas. A nosotros nos gusta esta manera y por eso decimos que en este fin de año el fútbol brinda con Cerro e Independiente.

 

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