Opinión

Se cerró la revista El Gráfico

Cuando un amigo se va

Iba a pasar, amigo lector, por eso esta columna no es “con el diario del lunes”. Más temprano que tarde iba a llegar este momento que, por más que supiésemos que llegaría, no deja de ser doloroso.
17/01/18 - 18:20
  • La Revista El Grafico con Arsenio Erico en la portaada.
    La Revista El Grafico con Arsenio Erico en la portaada.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

Se nos fue un amigo, un amigo de infancia porque ese es el sentimiento que tenemos con respecto a El Gráfico, la revista de deportes argentina que acaba de cerrar su edición impresa cuando estaba a punto de cumplir su centenario.

A continuación, va una columna que habíamos escrito en el momento en que supimos la noticia de que El Gráfico iba a pasar de ser semanal a mensual, allá por el 2002. Allí, en ese momento, y está escrito en la columna, supimos lo que decíamos al inicio de estas líneas, que El Gráfico iba camino al cierre definitivo.

Esta es la columna:

Hasta siempre, El Gráfico y gracias

La expectativa era enorme y duraba siete días, exactamente el lapso que había entre la llegada de un número de El Gráfico y el siguiente. Su lectura nos llevaba a lo sumo dos días, tal la avidez que teníamos.

Era más o menos el inicio de la década del ´70 y la información del deporte internacional era prácticamente nula. La televisión llegaría en esos años, pero la programación deportiva se resumiría al recordado programa de don Jaime Arditti quien de vez en cuando pasaba algunos minutos de fútbol de otras latitudes.

Por esto, El Gráfico pasó a ocupar un lugar importante en nuestros materiales de lectura que dejaba de lado los textos escolares tipo “Mi manual” para apilar historietas tales como Patoruzú, Don Nicola, Triki Traka, Archi, las de héroes del oeste americano como Roy Rogers o Gene Autry, de carne y hueso o aquellos salidos del ingenio de sus autores como Hopalong Cassidy, El llanero solitario a los que se sumaban súper héroes como Superman, Batman, Flash hasta desembocar en los gruesos volúmenes de D¹artagnan, Intervalo, El Tony y Fantasía.

En materia de diarios nos devorábamos La Tribuna con sus inmensas hojas, su escasa nitidez gráfica y su enorme caudal informativo. ABC llegaría después con el color y las páginas más pequeñas. Se jugaba “balita a cultú” aclarando, para los péndex, que “cultú” eran los caramelos Culturales que venían envueltos en unos papelitos que traían impresas las fotos de los jugadores de fútbol de la época. Jugábamos “partido” en el querido y glorioso Deportivo Colón, cuna de grandes salonistas. Y paremos por aquí.

El Gráfico nos permitía viajar alrededor del mundo, conocer a las grandes figuras del deporte internacional, no solamente de Argentina. La revista hacía de las coberturas internacionales, con enviados especiales, su sello particular. Así pudimos acceder, por ejemplo, a notas con  (Muhammad Alí) cuando todavía era Cassius Clay o con Pelé.

Así fuimos siguiendo las copas Libertadores, los sudamericanos (así se llamaban antes de pasar a ser Copa América), los mundiales y cuanto evento deportivo ocurriera en cualquier lugar del planeta. Las fotos de El Gráfico eran un documento y lo que hoy la televisión hace por computadora lo hacían reporteros gráficos de la talla de don Ricardo Alfieri; las notas iban firmadas por tipos como Osvaldo Ardizzone, Juvenal (un fanático de Arsenio Erico), Orcasitas (O.R.O.), Cherquis Bialo (que firmaba con el seudónimo Robinson) y otros del mismo nivel que fueron pasando a lo largo de los años.

El tiempo fue transcurriendo. La televisión pasó a ser en colores, aparecieron los canales de cable con su arrollador cargamento de deportes y los propios canales deportivos con programación de 24 horas.

Los diarios pasaron a tener suplementos en colores y no solamente los lunes sino casi todos los días, el costo de la vida fue subiendo, los ingresos de los lectores fueron decayendo, la venta de revistas fue mermando. Empresarialmente, hubo varios cambios de todo tipo tratando de salvar a un Titanic que se hundía.

Hasta que llegó el anuncio tan temido, no de un cierre total pero sí del paso de revista semanal a mensual. Una puñalada y la certeza de que ya nada sería igual. Una revista deportiva mensual no tiene sentido.

Como cuando se despide a un amigo de la infancia hoy recordamos, con tristeza, nostalgia de aquellas páginas cargadas de un periodismo vital, analítico, crítico, ameno. De fotos impactantes, emocionantes, documentales, de eterna vigencia.

Lo vamos a extrañar, sin duda. Hasta siempre El Gráfico y gracias.

Este era el sentimiento en ese momento y hoy, con mayor razón, al conocer el cierre definitivo, ese sentimiento aumenta, se pone la piel de gallina y hasta, como dirían los argentinos, “se nos pianta un lagrimón” y recordamos con mucho orgullo haber tenido el privilegio de haber sido invitado en más de una ocasión para escribir en la revista.

Sentimos mucha pena, de verdad, la misma que sentimos todos cuando un amigo se va.

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