Opinión

Cuando llueven goles, al fútbol le hace bien

Cuando llueve agua, y encima cuando es tanta como ocurrió en Ciudad del Este la noche del papelón en que se suspendió un partido que no debió haber comenzado, al fútbol le hace mal. Cuando llueven goles, como ocurrió también en CDE, en ese segundo tiempo jugado a cancha seca, al fútbol le hace bien.
06/03/18 - 14:03
  • Camacho y Montenegro, en plena celebración de uno de los goles de Olimpia en CDE.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

Final y felizmente, el fútbol paraguayo va transitando por el camino que nos parece el correcto, el camino del juego, el camino de la pelota bien jugada desde la salida, el camino de juntar en la cancha a la mayor cantidad de buenos jugadores que estén a disposición de cada entrenador.

Que al haberse cumplido cinco fechas del Apertura el promedio de goles no baje de tres por partido es una excelente señal, porque podría darse una o podrían darse dos fechas de gran contundencia, pero van cinco y el promedio no decae con el agregado que no son solamente los grandes los que están entre los equipos más goleadores porque allí está, por ejemplo, el Independiente que le hizo 4 a Nacional y 4 a Luqueño.

Hoy, los equipos paraguayos van para adelante, excepción hecha del 3 de Febrero, que hasta este momento no ha dado la talla para estar en la División de Honor. Con nueva conducción técnica veremos qué aporta en su propio beneficio porque no solamente que no ha ganado, sino que ha jugado de manera muy discreta.

Creemos de verdad, amigo lector, y permítanos dejar esto por sentado en esta columna, que Paraguay es el país que más futuro tiene detrás de esa fábrica de cracks que es Brasil. Es cierto y lo reconocemos siempre, que hoy en día no tenemos jugadores en las grandes ligas, pero tenemos la esperanza de que en breve alguno esté por tierras europeas y si así no ocurriera, igual seguiremos pensando de la misma manera con respecto a nuestro futuro por la cantidad de muy buenos jugadores que salen de este bendito país.

En lo colectivo no nos queda ninguna duda que nuestros equipos están por encima de países como Chile, Perú, Bolivia, Uruguay, Ecuador y Venezuela. No hablamos de subestimar ni nada por el estilo, simplemente es una opinión basada en un análisis absolutamente objetivo. Si solamente de resultados se tratara podríamos citar una vez algo que solemos señalar desde esta columna y es la cantidad de equipos que han llegado a disputar las últimas instancias de las copas internacionales.

A Olimpia y Nacional, finalistas de la Libertadores, sumemos a Luqueño, Libertad, Guaraní, Cerro, semifinalistas y a otros como Capiatá y General Díaz, que pese a ser entidades de menor presupuesto que otras de nuestro país y ni qué decir del continente, han tenido excelente participaciones.

En lo individual, insistimos en que tenemos jugadores de primer nivel con un cambio generacional muy bueno sobre todo por el estilo de jugadores que están apareciendo que, por otra parte, son del estilo de los que buscan en las grandes ligas. Si buscáramos en la lista de los Top 100 a nivel mundial no encontraríamos a ningún jugador “tranca y chute”. Los futbolistas que están entre los mejores y, por ende, los que son mejor pagados son aquellos que marcan diferencia, que ganan partidos y títulos desde Messi, Cristiano y Neymar para abajo.

Chile ha aprovechado al máximo a una camada fantástica con Alexis y Vidal como abanderados, pero dudamos que así nomás aparezcan reemplazantes de este nivel, Uruguay difícilmente tendrá tan rápidamente otros Cavani, Forlán y Suárez, a Perú no le van a salir así nomás otros Guerrero, Pizarro y Farfán.

Hoy, si Gustavo Morínigo, quien dirigirá interinamente a la Albirroja en los partidos de fecha FIFA anteriores al Mundial, quisiera formar una selección solamente con jugadores que están en el país podríamos, así rápidamente, nombrar a: Antony Silva (Aguilar); Raúl Cáceres (Benítez/ De la Cruz), Robert Rojas, Juan Patiño (Juan Escobar/Marcos Cáceres) y Santiago Arzamendia; Rodrigo Rojas y Richard Sánchez; Antonio Bareiro, Néstor Camacho, William Mendieta y Brian Montenegro.

Y faltan Cardozo Lucena, Óscar Ruiz, Jorge Rojas, Cristian Insaurralde (que ya va a ser paraguayo), Alfio Oviedo, Juan Aguilar y algún otro que a cada uno, como aficionado, podría parecerle potable para vestir la camiseta de la selección. ¡Y faltan, claro, los que están afuera como Cecilio, Almirón, los Romero, Balbuena, Santander, Samudio, Medina, Díaz, Josué, Sanabria, Derlis, Melgarejo!

Ojalá acertemos en la elección del futuro técnico de la selección. Qué bueno sería que viniera alguien que apueste al fútbol, que no venga otra vez con el verso ese de “Todos sabemos lo que es el fútbol paraguayo, la garra, la lucha, la entrega…”. Todo eso está bien y ya lo tenemos, pero es hora de apostar a algo más, al buen juego a buscar de entrada el arco rival, a ser protagonistas, ofensivos, a usar la garra y la entrega como sustentos de la técnica, el arte y la fantasía, todo eso que tanto admiramos en los demás y que, estamos seguros, nosotros también lo tenemos.

La prueba, concreta, es el buen juego y la gran cantidad de goles que estamos viendo en nuestro campeonato y, no lo dude, cuando llueven goles, al futbol le hace bien.

 

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