Opinión

El valor de la vida: más que el odio, más que la enfermedad

Uno de los pilotos que no estuvo tan de acuerdo con la implementación del halo en los monoplazas de Fórmula 1 fue Romain Grosjean. Ese elemento de seguridad le salvó la vida. A veces, los cambios valen la pena.
30/11/20 - 09:41
  • En esta imagen puede apreciarse que el halo cumplió su función y salvó a Grosjean de algo peor. Foto: Reuters.

Buscando la seguridad de los pilotos, la Fórmula 1 analizó hace unos años dos opciones para implementar en los monoplazas: el halo y el escudo.

Sebastian Vettel fue el primer piloto en probar el escudo y afirmó que le produjo mareo. La prueba duró solo una vuelta y después de varios análisis posteriores se optó por el halo, un dispositivo hecho de titanio y que tiene una resistencia de hasta 12 toneladas, según los expertos. La incursión de este elemento se dio en la temporada 2018.

Así se veía un coche de Fórmula 1 con el escudo. Foto: Reuters.

 

"Estoy en contra de cada halo, escudo o lo que sea, no es la Fórmula 1… El escudo es tan malo como el halo. Yo probé el halo el año pasado, lo odié, me enfermó, así que todavía no hemos encontrado una buena solución", declaró en el 2017, Romain Grosjean, mientras se realizaban las pruebas de ambos sistemas.

Ayer, en el Gran Premio de Baréin, el mismo Grosjean salió casi ileso de un accidenteque pudo tener consecuencias peores, en gran parte gracias al halo.

Cada año, los equipos de Fórmula 1 trabajan para mejorar sus coches y más allá de la parte mecánica, los fanáticos de la máxima categoría del automovilismo se fijan mucho en lo estético y desde ese punto de vista, el halo resta muchos puntos.

Varios seguidores de la Fórmula 1 han rechazado el halo, pero cada vez que se produce un accidente grave, este accesorio demuestra su importancia.

El GP de Bélgica de 2018 fue como la primera prueba exigente para el halo. En aquella carrera, el coche de Fernando Alonso pasó literalmente por encima del monoplaza de Charles Leclerc. Posteriormente, el piloto monegasco  dijo: “Repasando las imágenes, no podemos saber qué habría ocurrido sin ello, pero obviamente estoy feliz de haberlo tenido sobre mi cabeza. Merece estar en la Fórmula 1 (el halo), sea más atractivo o menos, creo que eso no importa”.

Debo reconocer que estuve en la fila de los que calificaron al halo como un elemento horrible para los autos de Fórmula 1, siempre hablando de la parte estética, excluyendo el análisis de su función, porque de eso sí era muy consciente y estaba de acuerdo con mejorar la seguridad de los pilotos.

“Es feo, me parece molestoso, pero si ayuda en algo está bien, al fin y al cabo… yo no manejo”, pensé al ver las primeras imágenes de los monoplazas con el halo adaptado.

Molestoso no es, según los pilotos. Algunos manifestaron que era cuestión de acostumbrase, y además, si lo fuese ya hubieran hecho algo al respecto.  

En el GP de Abu Dhabi, también en el 2018, Romain Grosjean tuvo un roce con Nico Hülkenberg. El piloto alemán terminó con el coche volcado y con alguna dificultad para salir rápidamente, a causa del halo. Quizás ese sea el detalle negativo para los pilotos, la incomodidad que genera para abandonar rápidamente el coche, pero al final, lo más importante es terminar la carrera y salir del auto aunque se tarde más de 10 segundos en hacerlo.

Si nos remontamos al GP de Canadá del 2019 encontramos otro episodio del francés Romain Grosjean con el halo como protagonista. Era la salida y un topetazo de Alexander Albon con Antonio Giovionazzi hizo que vuelen por los aires algunos trozos de fibra de carbono de uno de los coches, esos objetos quedaron enganchados en el protector del Haas. Grosjean logró retirarlos con la mano y continuó la carrera.

Aunque el mencionado episodio no puede compararse con lo ocurrido este domingo, sirvió para ratificar la efectividad del halo y seguir sumando puntos a su favor.

Con este comentario no pretendo dejar en evidencia a Romain Grosjean exponiendo sus afirmaciones anteriores, mucho menos intento encontrar la famosa “lección de vida”, ese recurso que a veces se utiliza de manera camuflada para remarcar el error de los demás, simplemente reflexiono sobre los cambios que producen satisfacción y resultados positivos, aún cuando las decisiones generan 10 kilogramos más (como el halo) cuando nuestra idea es avanzar sin tanta carga y lo más rápido posible.

Hoy, dos años después de la implementación del halo, deben ser muy pocos los que piensan en que la forma de un monoplaza es más importante que la seguridad de los pilotos. El mismo Grosjean ya cambió de opinión y reconoció la importancia del halo.

“La pinta es lo de menos”, dice una conocida canción. Un pensamiento similar habrán tenido en la FIA para implementar –acertadamente- el halo del que tanto se habla.

“Si el halo salva, aunque sea una vida en 10 años, valdrá la pena”, dijo Carlos Sainz tras el accidente de Leclerc en el 2018 y creo que nos dimos cuenta que vale la pena porque ya salvó más de una vida.

 

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