Opinión

Enseñan de todo, menos coraje

Acaba de concluir en nuestro país un nuevo curso arbitral, esta vez para la formación de instructores. El curso fue organizado por el Departamento de Árbitros de la APF dirigido por Amelio Andino y contó con la participación, en carácter de instructor, del exárbitro chileno Enrique Osses.
24/11/17 - 14:37
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

“Fueron cuatro días de trabajo intenso de teoría y práctica”, dijo Andino mientras que Osses señaló que el objetivo de este curso fue el de tener una visión más crítica por parte del trabajo arbitral”, así como “buscar las razones objetivas y técnicas de los errores”.

Aplausos, de verdad y sin ningún asomo de ironía, amigo lector. Estamos totalmente de acuerdo con todo lo que sean encuentros, charlas, cursos, seminarios, retiros, eré erea y en ese sentido es innegable que existe mucho trabajo, tanto de parte de la Conmebol como de la APF.

Hemos tenido el honor de trabajar en la Conmebol y en ese lapso nos ha tocado acompañar de cerca varios de estos cursos, tanto en la parte teórica como práctica y podemos dar fe de lo mucho que se trabaja en la búsqueda del mejoramiento del arbitraje. En este sentido, entonces, de nuevo, sinceros aplausos.

Ahora, la pregunta que nos hacemos permanentemente es, ¿por qué después de tantos cursos y seminarios el arbitraje continental, en general, y paraguayo, en particular, es cada vez peor?

Y, sin que de ninguna manera esta pudiera ser la única razón, sí nos parece que hay una materia que no se enseña en estos cursos y esa materia es coraje, un requisito sin el cual no es posible ejercer ninguna profesión u oficio. El coraje no es importante, es fundamental y en ese rubro creemos que hay un gran déficit en el arbitraje actual. Es más, justo es decirlo que esto mismo lo vemos a nivel europeo pero, claro, esto es algo que no nos interesa porque no nos toca de cerca. Nos importa lo continental y lo nacional.

A través de su departamento de árbitros, la FIFA ha bajado desde hace muchos años una lamentable línea de arbitraje –que se traslada a la Conmebol y desde allí a la APF- que da la sensación de tener como objetivo agradar a todos, buscar que nadie se enoje, lo cual, desde luego, es imposible. También ha bajado una línea arbitral que busca que, sobre todo en partidos decisivos, en finales mundiales que tienen a todo el planeta como espectador, no haya expulsiones. Como simples botones de muestra recordemos aquella tremenda patada voladora del holandés De Jong al español Xavi Alonso, nada menos que en una final del mundo y el codazo del chileno Gonzalo Jara al alemán Timo Werner en la final de la Copa Confederaciones. Esta última acción cuenta con el agravante de haber tenido como “¡¡¡ayuda!!!” al VAR, esa VARbaridad inventada por la FIFA que lo único que ha generado desde su llegada es lo opuesto a lo prometido. Sigue habiendo polémica y, lo peor, sigue habiendo injusticia.

El VAR debió haber sido usado por el árbitro colombiano Roldán en el partido Lanús – River en una mano en el área de Lanús. No lo hizo y quedó la sensación de injusticia y el chileno Bascuñán se lavó las manos en la última jugada del partido Gremio – Lanús al no pitar un claro penal a favor del Gremio y, acto seguido, terminar el partido abriendo una interrogante que siempre nos hemos hecho con respecto a la VARbaridad: ¿qué pasa si se produce una jugada polémica, revisable por el VAR, justo sobre el final del partido? Los del VAR no se destacan por su rapidez, precisamente, y hay unos minutos después de la jugada a ser revisada, ¿y si ya se fueron todos a los vestuarios?

Dejemos de lado al VAR y volvamos al arbitraje “normal” para insistir en que los árbitros no tienen el pulso necesario para tomar las medidas que corresponden desde el punto de vista disciplinario. No amonestan cuando deben amonestar y no se animan a echar cuando deben expulsar.

Y ya que estamos, permítanos decir que alguna vez tienen que dejar de lado esa estupidez de que la misma infracción, el mismo codazo o la misma trompada, es amarilla si no sangra y roja si hay sangre. Una estupidez enorme así como es insoportable que en cada tiro libre o tiro de esquina los árbitros llamen a un jugador de cada equipo para decirles que no se agarren ni se empujen. Otra boludez, los jugadores conocen el reglamento y lo que el árbitro debe hacer simplemente, es cobrarle foul al atacante o penal al defensor y ya está. Y eso, ¿sabe qué es?, falta de coraje, se evitan el compromiso de cobrar penal, sobre todo y lo peor es que después de hacer todo ese teatro los jugadores se agarran igual.

Una vez más, amigo lector, aplaudimos a la Conmebol y a la APF en la realización de cursos y seminarios. Suponemos que deben ser sumamente provechosos, aunque, lo que queda en claro viendo después las actuaciones de los árbitros sudamericanos, en general y paraguayos, en particular, es que en estos cursos enseñan de todo, menos coraje.

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