Opinión

Muy cerca del equipo que nos gustaría ver

Fue una buena despedida, amigo lector. Y aquí no importa apenas el hecho de haber ganado -¡por fin, bienvenido triunfo, carajo!- algo que, de por sí era sumamente importante para que la selección embarcara rumbo al Brasil sin llevar en el equipaje ese piré vaí (mal humor) que se había venido acumulando.
10/06/19 - 09:01
  • Equipo titular de Paraguay ante Guatemala.
Por Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

Vale, entonces, la victoria, pero, reiteramos, no nos hubiera interesado un triunfo si, a nuestro juicio, la selección hubiese hecho un papel que no nos entusiasmara. Hay muchas formas de ganar y si bien para las estadísticas vale únicamente el resultado el fútbol necesita también, hasta uno podría decir que exige, algo de estética, vale decir, algo, al menos, de buen juego porque es el buen juego el que permite que un equipo base sus aspiraciones de alcanzar grandes objetivos. Jugando mal, a lo que salga, también se puede ganar y hasta es posible llegar a una final de Copa América sin ganar un solo partido y jugando bien uno solo (ante Brasil) como ocurrió con nuestra selección en la Copa América de Argentina. Un empate más, puntería en los penales y hasta pudimos haber sido campeones… sin ganar un solo partido.

Lo de Paraguay ante Guatemala fue muy bueno o, por lo menos, tuvo muchos puntos altos. Y hablamos de la propuesta propia porque si vamos a empezar con eso de que Guatemala no tiene nivel y todo eso, entonces, ni vale la pena que analicemos los partidos, salvo cuando juguemos contra Alemania o Francia. Paraguay fue un equipo rápido, con muy buen trato de pelota y con interesantes movimientos colectivos. Y hablamos de lo colectivo porque los errores fueron individuales. ¿Qué queremos decir con esto? Que el trabajo de un entrenador es darle forma a un equipo y lograr que colectivamente genere situaciones para que las individualidades definan. Por ejemplo, al tener un centrodelantero como Tacuara (o Santander), que necesita que le lleguen pelotas para que él se encargue de definir; el profe Berizzo debe trabajar en movimientos que permitan a jugadores llegar, por derecha o izquierda, a posiciones lo más cercanas a la línea de fondo, de tal manera a poder hacer centros para que Tacuara u otro delantero que lo acompañe mande la pelota a la red.

Esos movimientos colectivos existieron y fueron muchas las veces que se ocuparon esas posiciones, pero increíblemente fallaron los que llegaron a esa posición y mire que estamos hablando de jugadores como Almirón, Arzamendia y Romero por izquierda y González y Pérez por derecha. Llamó la atención la forma en que jugadores de este nivel y con la capacidad para entrarle a la pelota se equivocaran tantas veces, pero, insistimos, fueron errores individuales; las jugadas y los movimientos fueron realizados de manera perfecta.

Perfecta también fue la jugada preparada para el primer gol. El tiro libre, esta vez sí hecho con toda precisión por Almirón, parecía destinado a la cabeza de Alonso, pero por detrás de él apareció solo Gómez para marcar con un certero cabezazo.

Y aquí hay que hablar de otro aspecto positivo porque en la columna anterior habíamos compartido nuestra preocupación acerca de ese bajón que más que físico nos parecía mental, anímico, y eso no ocurrió esta vez. La selección mantuvo el mismo nivel y podríamos empezar a hablar de las individualidades porque fue muy bueno lo de la defensa con Piris y Arzamendia, laterales de oficio y una sorpresiva dupla central con Gómez y Junior, fue muy bueno lo de Rodrigo con volante más cercano a la defensa, pero generando juego y acompañando al ataque, fue muy bueno lo de Pérez como volante por derecha y lo de Almirón con sus arrancadas por izquierda, fue muy bueno lo de Derlis, que no se quedó a esperar balones contra la raya, sino que alternó con Hernán metiendo buenas diagonales buscando la pared con Tacuara que también jugó bien. Lo de O. Romero no fue malo, pero sí fue lo más bajo, sobre todo, porque no se siente a gusto jugando como extremo, apretado contra la raya. Allí Cecilio nos parece número puesto.

Veníamos de buenos “medios partidos”, los primeros tiempos contra Sudáfrica y Honduras y los segundos tiempos contra México y Perú pero este partido ante Guatemala mostró a un equipo que es capaz de mantener una misma intensidad en lo táctico, lo técnico, lo físico y lo anímico y si a esa solidez le sumamos la calidad de jugadores con que cuenta el profe Berizzo, al fin y al cabo, jugadores elegidos por él, no podemos sino ratificar nuestra confianza en lo que esta selección puede hacer en la Copa América. No pedimos mucho, simplemente que cada uno de los integrantes de este plantel rinda al nivel que todos conocemos.

Ojalá así sea, amigo lector. Mientras tanto nos alegra que la gente que fue a alentar a la Albirroja (que jugó de azul) y a ayudar con el pago de su entrada a los compatriotas afectados por las lluvias y crecientes haya salido contenta.

Cada uno tiene su propia manera de ver el fútbol. Y sabemos que mucha gente estaba preocupada porque sostenía que Richard Ortiz era el único “volante tapón” que tenía esta selección. Hoy, con la lesión de Richard, para esta gente dicha preocupación aumentó pero, de verdad y señalando que lamentando la lesión de Richard, no nos anotamos entre los que piensan así. Se puede marcar colectivamente, ocupando bien los espacios y no nos dejamos engañar por el nivel de Guatemala, simplemente vemos que este es un equipo diseñado para jugar así y, por gusto futbolero, compramos esta propuesta de Berizzo que, sin ninguna duda, apuesta a que más allá del rival, Paraguay juegue bien. ¿Es arriesgado?, sí, sobre todo porque es una manera de romper con una manera de jugar a la que la selección se ha acostumbrado, pero el técnico sabe a qué quiere jugar y ha elegido a los que cree que son los más aptos para llevar a cabo su idea.

Para nosotros, fue una despedida con muchos puntos positivos. Más allá de nombres propios, por propuesta, por idea futbolística, muy cerca del equipo que nos gustaría ver.

 

 

 

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